Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

Productividad y precios

Cuando mejoraron los precios de nuestras exportaciones de granos, leche o carne hubo una respuesta muy elástica de la producción la cual promovió inversiones, crecimiento y se multiplicó a través de la demanda de insumos y servicios.

Cuando mejoraron los precios de nuestras exportaciones de granos, leche o carne hubo una respuesta muy elástica de la producción la cual promovió inversiones, crecimiento y se multiplicó a través de la demanda de insumos y servicios.

La prosperidad del agro se derramó extensa e intensamente en las respectivas cadenas de valor mejorando el empleo y los ingresos rurales. Primero se repartió la prosperidad agropecuaria entre las cadenas del campo y rápidamente la riqueza allí originada multiplicó los ingresos en forma generalizada al conjunto de la economía. El progreso del campo y de la economía en su conjunto, atrajo inversiones extranjeras que se sumaron para explicar el notable dinamismo de una década excepcional.

Así como el aumento de los precios, la inversión, el crecimiento y la distribución fueron la consecuencia del buen momento externo, la desaceleración de las inversiones, del empleo y del ingreso es el resultado del ciclo adverso que se abrió en 2014 y el cual se ha venido consolidando desde entonces. Las secuencias nos fueron mostrando cómo la mejora de la demanda y los precios nos indicaban que el mundo estaba dispuesto a pagar más por nuestro trabajo nacional. Por el contrario, la tendencia reciente nos está advirtiendo que durante la fase que se abre, el mundo ya no pagará lo mismo por nuestro esfuerzo y que nuestra remuneración dependerá más de la productividad que de los precios. Eso significa que lo que no hicimos en el mejor momento tendríamos que hacerlo cuando todo será más adverso. Sin embargo, todos los pasos que se están dando desde las políticas públicas parecen enfilar en el sentido opuesto a la competitividad y el aumento de la productividad. El sistema de incentivos no premia las opciones que contribuirían a sostener el crecimiento económico, sustento principal de la distribución del ingreso y la equidad. La reducción del ingreso y el desempleo no se distribuyen equitativamente ni premian la productividad. Los anuncios de los primeros días de gobierno parecían tomar una dirección más positiva, que se abandonó rápidamente. La evidencia más sintética son los supuestos del presupuesto, de los ingresos y los gastos. La gestión de las empresas públicas durante el gobierno anterior es un modelo que se sigue aplicando.

Muy pocos dudan de la responsabilidad de la gestión de Ancap que contó con la protección del gobierno anterior. Los mismos responsables siguen defendiendo los pasos que han sido condenados por el sistema político, apoyado por las tres cuartas partes de los votantes. Pero no hay rectificación. Se intenta reorganizar el sistema previo de los dos equipos económicos, ahora restaurado co-mo las dos gestiones de Ancap. La prueba más reciente es la desobediencia hacia lo que había sido acordado con el pago de las exportaciones a Venezuela. Los fondos no quedaron en el país, sino que fueron a parar a China. Son los turbios negocios con Venezuela que se vienen construyendo desde hace años. Cambió la coyuntura y la fracción gobernante del partido de gobierno pero se mantuvo el manual. Se elige ir hacia el estallido. Venezuela lo eligió y Ecuador va en camino. Argentina y Brasil están apostando a desmontar el sistema pero los obstáculos son fenomenales.

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