Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

Un modelo para todos

Se festejó que el PIB hubiera crecido 1.5% en lugar de 1% como estaba pronosticado.

Se festejó que el PIB hubiera crecido 1.5% en lugar de 1% como estaba pronosticado.

Sin embargo pasó un poco más disimulado que en lugar de haber crecido por la industria, el agro y otras fuentes de generación de riqueza y empleo más ligadas a modelos de empleo ostensibles, lo hubiera hecho por factores circunstanciales y no repetibles por el esmero de la gestión pública. En un momento en que seguimos en el filo de la recesión, continuamos cerrando industrias, cerrando tambos y cultivos. Desciende la oferta de exportables y crecen los problemas de empleo. Es la era de las organizaciones sociales politizadas que tuercen las reglas de juego a voluntad y consiguen para sectores privilegiados condiciones extraordinarias.

Ancap sigue siendo un ejemplo superlativo de la manera de operar. En el ejercicio de que lo político está por encima de lo jurídico, se acentúa la defensa de los pésimos negocios para los ciudadanos y los excelentes negocios para quienes viven al amparo de Ancap y de los privilegios de su autonomía y su monopolio. Ahora con gerentes de toda clase y calurosos aplausos sigue gobernada por el mismo ADN. A pesar de las promesas y los compromisos, el déficit sigue creciendo. En solamente un año se ha superado el déficit previsto y a este ritmo habría que prever el incumplimiento de las metas del quinquenio y las secuelas que el déficit podría traer sobre el tan amenazante grado de inversión.

Pensando en el largo plazo y en un modelo de desarrollo que combine crecimiento y distribución -lo cual significa más que ninguna otra cosa empleo y calidad del empleo- las metas habría que buscarlas más que en el modelo Ancap o el modelo Pit-Cnt, en lo que han seguido aquellas sociedades que han sido mas exitosas. Esto no es sustituir la democracia por los caprichos políticos que están al alcance de la mano, lo cual significa debilidad en la calidad de las reglas de juego. Nosotros tenemos, más leyes y decretos y más facultades para el control y la intervención de las regulaciones públicas que Dinamarca y Holanda juntas. Pero no se cumplen. Todo termina siendo el modelo de gobierno de Ancap y quienes se equivocan no son afectados por los infinitos mecanismos de control y de impartir justicia.

El país tiene las condiciones para jugar en primera división. Pero si jugamos como en la B, mejor no desafiar al Barcelona. Desde hace mucho los gobernantes prometen a los votantes hacer de esta sociedad una arcadia sin debilidades. Se miente porque las soluciones que se aplican no darán los resultados prometidos y los votantes siguen creyendo. Los engaños son cada vez más sofisticados. En realidad los candidatos declaran soluciones y los votantes declaran credibilidad pero llegado el momento de elegir, estos prefieren una solución estilo Ancap o Pit-Cnt. De lo que podemos estar seguros es que lo bueno para todos depende del viento de cola y que cuando este falta, lo que hay para repartir es muy poco.

Si queremos que haya para todos y siempre, habrá que cambiar el ADN de la educación, de la seguridad y de la sanidad para todos como hace Finlandia, por ejemplo.

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