Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

El encanto del populismo

Varios años de mejora continua de la productividad y los precios agropecuarios, dieron por resultado un notable aumento del valor de las exportaciones del campo, las cuales también aumentaron como proporción del total de las exportaciones. Así también ocurrió en casi todos los países de América Latina. No hubo incentivos para diversificar e incentivar la productividad ocasionando la primarización de las exportaciones. Nos diferenciamos de los mejores países por la debilidad de nuestro capital humano, las limitaciones para innovar, la distancia entre los negocios y la academia y la falta de competitividad.

Aunque el humo a veces no nos deja ver, Julio Preve mostraba en El País de hace una semana, que el agro se está desacelerando. La producción creció fuerte mientras existieron factores de producción ociosos -trabajadores, tierras, máquinas, infraestructuras- los cuales se podían poner en producción a costos bajos, ambientando el despegue. Sin embargo, el propio aumento de la dem

Varios años de mejora continua de la productividad y los precios agropecuarios, dieron por resultado un notable aumento del valor de las exportaciones del campo, las cuales también aumentaron como proporción del total de las exportaciones. Así también ocurrió en casi todos los países de América Latina. No hubo incentivos para diversificar e incentivar la productividad ocasionando la primarización de las exportaciones. Nos diferenciamos de los mejores países por la debilidad de nuestro capital humano, las limitaciones para innovar, la distancia entre los negocios y la academia y la falta de competitividad.

Aunque el humo a veces no nos deja ver, Julio Preve mostraba en El País de hace una semana, que el agro se está desacelerando. La producción creció fuerte mientras existieron factores de producción ociosos -trabajadores, tierras, máquinas, infraestructuras- los cuales se podían poner en producción a costos bajos, ambientando el despegue. Sin embargo, el propio aumento de la demanda frente a una oferta rígida, elevó progresivamente el precio de los factores, deteriorando los resultados. Hace 10 años, los argentinos compraban por US$ 500 las tierras que hoy valen diez mil y los salarios se multiplicaron por 6. Desde 2007/08 llegamos a una meseta, con el agravante que ahora enfrentamos una coyuntura adversa con costos que siguen indexándose.

La agricultura se caracteriza por la volatilidad de los precios. Si el país depende críticamente de exportaciones volátiles, habría que tener otro juicio para gastar los ingresos. Gastamos todo durante el ciclo de precios altos y no precisamente para mejorar la competitividad y prepararnos para el ciclo adverso. Aumentamos permanentemente el gasto público por encima del producto y los salarios y de la productividad. Se premió lo menos eficiente como muchas veces en el pasado.

Ahora, se agudizan los desequilibrios económicos: inflación, déficit fiscal, déficit de balanza de pagos, aumento del endeudamiento, atraso cambiario, la infraestructura desecha y no se ha fortalecido el capital humano. Por otra parte el despilfarro: Pluna, Ancap, ALUR (se produce biocombustible insumiendo casi tanta energía como la que se genera), Antel Arena… Todos eventos resultantes de decisiones políticas. Ni una noticia desde el MGAP que no atina a conciliar las políticas con las diferentes áreas del gobierno ni a medir los impactos negativos de políticas dirigidas a otros sectores. Está el derecho de los gobiernos para establecer sus prioridades, pero no es justificable la baja calidad de la gestión ni el despilfarro.

El caso de Ancap es un extremo. Además de las pérdidas de ALUR, de la campaña política permanente y de la infinidad de sociedades que se manejan entre nubes, Ancap emplea su monopolio para tomar decisiones arbitrarias en contra de la producción y la competitividad. La caída del precio del petróleo (40%) emite señales positivas para la producción de granos. Países competidores -EE.UU., Canadá, Australia, N. Zelanda- han bajado significativamente los combustibles y así abren espacios para ampliar y diversificar la producción. La leche y la carne bajarán en los mercados mundiales por la caída del maíz. Pero en nuestro caso, el año próximo deberemos enfrentar menores precios y mayores costos que nuestros competidores. Tenemos, atenuado, el virus populista.

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