Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

El diablo está en los detalles

Como es aceptado en forma generalizada, nuestras capacidades humanas están por debajo de las que predominan en los países de mayor productividad, innovación y ventajas competitivas.

También son estos países los que despliegan mayores capacidades en la gestión, en la organización en la creación de alianzas estratégicas transnacionales.

Son países que diversifican sus fuentes de riqueza, innovan y crean las condiciones para que se difundan redes de negocios extensas y complejas, y que si su territorio es demasiado estrecho que se transnacionalicen de manera de alcanzar escalas apropiadas para continuar expandiendo la economía, la productividad del trabajo y el ingreso de las familias.

Nosotros creamos el Mercosur y después pedimos ayuda, le pagamos al FMI, al BID y al Banco Mundial y les encargamos que diseñen y financien todo lo que se nos hace cuesta arriba. Y por si todo fuera poco le pedimos a UPM que vengan que le dejamos todo hecho.

Después de tanto tiempo de intentarlo, deberíamos de habernos dado cuenta que las cosas no son tan sencillas y que deberíamos habernos dado cuenta que debemos poner bastante más empeño, creatividad y constancia.

Hasta hace unos pocos años, muchos pensábamos que compitiendo nuestra posición en el mundo nos permitiría conservar ventajas competitivas, lo cual favorecería el progreso, la ganancia de escalas, el fortalecimiento de las capacidades de los trabajadores del campo, del comercio y de la industria.

Que nuestros gobernantes pondrían las condiciones para la competitividad en una prioridad elevada que haría posible un progreso sostenido. No fue así.

Es cierto que la contracción de los ingresos derivados de la caída de los precios se empleó para elevar el gasto público hacia actividades de reparto de bajo resultado económico así como hacia aumentos salariales hacia el partido político del Pit-Cnt.

El resto de los trabajadores tiene menos salarios, menos estabilidad en sus empleos, mayor vulnerabilidad, creando condiciones de alta vulnerabilidad en las familias.

Se tejen promesas para favorecer la pequeña empresa, la enseñanza, el acceso a mejores oportunidades pero estas metas se manejan desde el Estado y desde la burocracia.

Los mayores beneficios repercuten sobre el gasto público y la burocracia. Asimismo, ha quedado bastante a la vista el progreso de la corrupción en estos manejos populistas a través de la administración de la energía petrolera.

Todos somos un poco más pobres como resultado de los costos gigantescos que el sistema político ha filtrado al interior de la gestión pública. Para convencernos de que no existe una gestión cuidadosa de las finanzas públicas.

Pero es bueno aquel proverbio que dice que el diablo pone la cola en los detalles. Los detalles son las tarjetas de crédito, los viáticos, el robo de naftas o de biromes o invitar al Pato Celeste a giras oficiales.

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