Joaquín Secco García
Joaquín Secco García

Se cierra una etapa

Este lunes marcó un hito en la generalización del conocimiento sobre la verdadera situación económica del país. Se democratizó el conocimiento de una realidad que en nuestro país se repite cíclicamente sin que se encuentren las herramientas para -a largo plazo- estabilizar el crecimiento, facilitar el acceso de los más excluidos y mejorar la convivencia.

Este lunes marcó un hito en la generalización del conocimiento sobre la verdadera situación económica del país. Se democratizó el conocimiento de una realidad que en nuestro país se repite cíclicamente sin que se encuentren las herramientas para -a largo plazo- estabilizar el crecimiento, facilitar el acceso de los más excluidos y mejorar la convivencia.

Los mismos motivos que enturbiaron la información sobre Ancap y el alcance de sus responsabilidades sirvieron para confundir acerca del verdadero comportamiento de la economía. Ahora se sabe que solo pasó un viento de cola y que no hubo un éxito que provocara la admiración mundial. En realidad, lo que quedó más claro es que a la inversión extranjera se la trató mejor que a la nuestra.

Como en casi todas las cosas de la vida, si somos capaces de adelantarnos a los hechos, podremos neutralizar mejor los efectos adversos. La medicina preventiva es mucho más útil y más barata que la medicina curativa. La previsión acerca de las oportunidades y los problemas que influirán y determinarán las condiciones económicas permitiría estabilizar la economía y mejorar sus resultados de largo plazo. Dicho de otra manera, la implementación de políticas públicas -las cuales influirán sobre las estrategias privadas- permitiría moderar los ciclos económicos y la consecuente destrucción de empresas y capacidades que se registra en las etapas más adversas.

Ya en 2013 se detectaban amenazas que posteriormente se fueron acentuando y que podrían haber sido neutralizadas con buenas políticas. En aquellos años se exacerbó el gasto público y el déficit, se incentivó el gasto improductivo, se descuidó la educación y la infraestructura, se aceptó que Ancap fabricara perfume, perdiera millones en ALUR y el cemento. Se gastó frívolamente. Esta manera de dilapidar se hizo viral. Las intendencias y las empresas públicas más distantes de los controles fueron hasta donde pudieron. Esta administración se estrenó con un presupuesto imposible basado en la continuidad.

El gobierno está formado por dos visiones del mundo imposibles de conciliar para garantizar el crecimiento, la equidad y el mejoramiento de la convivencia social. Y ello se trasluce en los dos caminos a elegir: o bien derribar el capitalismo y tomar el camino del socialismo que no está claro en qué consiste ni cómo se hace viable o bien la construcción de capacidades, de políticas y de instituciones que hagan posible la diversificación, la productividad y el mejoramiento del ingreso a largo plazo.

La “otra” visión vendrá a hacerse cargo cuando ya sea tarde. Llegado el momento, todo lo que proponga será insuficiente. Tal como fue insuficiente la propuesta del presupuesto aprobado hace solo 6 meses. Probablemente también sea insuficiente lo que se propone ahora y que todavía debe pasar por el parlamento. El objetivo cada vez más excluyente es salvar a un Estado que no se corrige y que es tremendamente ineficaz para cumplir con sus objetivos. Si no se toca el Estado, no se reducirá el déficit ni se asegurará el investment grade ni se controlará la inflación ni se reducirá la pobreza ni se mejorará la seguridad ni la educación. La advertencia adicional es que el ingreso crecerá menos que el PIB por la caída del valor de nuestras exportaciones

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