Javier García
Javier García

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La directora Diana Lucero del liceo Ipoll de Salto, si es culpable no lo será solo por la charla conocida. Su “prontuario” es más largo. Llamativo es que sus antecedentes hayan pasado desapercibidos a las autoridades.

La directora Diana Lucero del liceo Ipoll de Salto, si es culpable no lo será solo por la charla conocida. Su “prontuario” es más largo. Llamativo es que sus antecedentes hayan pasado desapercibidos a las autoridades.

Los voy a facilitar. Antes es bueno recordar la Constitución de la República, que no viene mal, y la ley de Educación. Artículo 68 de la Constitución: “Queda garantida la libertad de enseñanza. La ley reglamentará la intervención del Estado, al solo efecto de mantener la higiene, la moralidad, la seguridad y el orden público”.

Ahora, la ley de educación, 18.437, aprobada en el primer gobierno de Vázquez, artículo 10 (De la libertad de enseñanza) “La libertad de enseñanza estará garantizada en todo el territorio nacional…” para luego recordar lo citado arriba en la Constitución. Y después el 11 (De la libertad de cátedra): “El docente, en su condición de profesional, es libre de planificar sus cursos realizando una selección responsable, crítica y fundamentada de los temas y las actividades educativas... Asimismo, los educandos tienen la libertad y el derecho a acceder a todas las fuentes de información y de cultura, y el docente el deber de ponerlas a su alcance.” Clarito.

Y el fundamental artículo 17 (De la laicidad). “El principio de laicidad asegurará el tratamiento integral y crítico de todos los temas en el ámbito de la educación pública, mediante el libre acceso a las fuentes de información y conocimiento que posibilite una toma de posición consciente de quien se educa. Se garantizará la pluralidad de opiniones y la confrontación racional y democrática de saberes y creencias”. Libre acceso a la información y pluralidad, esa es la clave.

Veamos ahora, para agregar al sumario de la directora, de qué también es responsable y qué otras violatorias actividades (solo algunas) promovió en los últimos años. Seminarios-talleres para docentes organizados por la Fundación Logosófica y Universidad de Montevideo. Talleres sobre pensamiento creativo e innovación. Charlas de orientación vocacional y opciones de la Udelar, ORT, U. Católica, Fuerzas Armadas, Escuela de Policía y el CERP Salto. Mesas redondas para alumnos con participación de corrientes religiosas, juristas y psicólogos sobre eutanasia, libertad, responsabilidad penal de menores y Bioética. Charla entrevista organizada por docente de Historia, con alumnos, a una representante del Colectivo Ovejas Negras desde la ideología de género y la inclusión (¡atento sumariante!). Seminario para docentes sobre dificultades del aprendizaje y adecuación curricular, organizada con el Colegio Sagrada Familia. Otro sobre Neurociencia. Taller para alumnos sobre Emprendimiento y Educación Financiera organizado por Desem, y sobre inclusión financiera por el BROU. Un taller sobre accesibilidad a cargo de un Pastor Metodista, para alumnos de Biológica. Proyecto “Entre Culturas” que fue premiado por el Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario, del que participa el gobierno uruguayo.

No fue una charla, fueron varias. La conclusión está a la vista: los docentes ejercieron la libertad de cátedra y de enseñanza, con laico apego, y por eso sus estudiantes son más informados y más libres.

El sumario debería concluir: felicítese a la directora, a los docentes y alumnos. Si no es así, es porque el gobierno se sublevó y violó la Constitución y la ley.

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