Javier García
Javier García

El pato rengo

Este mes se cumple un año de iniciado el diálogo por la seguridad convocado por Tabaré Vázquez.

Este mes se cumple un año de iniciado el diálogo por la seguridad convocado por Tabaré Vázquez.

Teníamos dudas de participar. Veíamos que era más un show político, para la foto y para atenuar críticas que llovían sobre el gobierno. El presidente quería “meter para adentro” a los partidos para licuar su responsabilidad. Pensábamos que no se iba a llegar a nada y que no había voluntad política de cambiar. No obstante, optamos por dar un crédito y en conjunto todo el Partido Nacional concurrir, aun con pocas expectativas. Pusimos el mejor empeño, no era solo ir, sino decir qué haríamos nosotros y no solo criticar.

Presentamos 29 proyectos divididos en 10 capítulos sobre una política integral en seguridad: modificaciones al Código Penal y en el Código de la Niñez y la Adolescencia, política carcelaria, seguridad en el deporte, medidas contra la violencia de género, combate al narcotráfico, y otros tantos capítulos y propuestas. Los demás partidos también aportaron varias.

En la primera reunión le preguntamos en nombre del Partido Nacional al presidente, y con el mayor respeto, si podía garantizar el apoyo parlamentario del FA a lo que se acordara. En la siguiente, confirmó que había recibido de su bancada el compromiso de respaldar los acuerdos. Buena noticia, le dijimos.

Cinco meses después, finalizada la ronda de diálogo, el resultado fue muy pobre. Pero algo es algo. Solo cuatro proyectos de ley se remitirían al Parlamento con acuerdo total, lo que significaría, si se cumplía la palabra, que tendrían rápida aprobación.

Hoy pasados ocho meses de finalizadas las reuniones, de los cuatro proyectos solo hay dos aprobados. Y de los dos ya hay uno, la vigencia del Código del Proceso Penal, que se está pidiendo la postergación, o sea muere antes de nacer. Y si se posterga, sospecho, será un entierro de lujo. Los dos proyectos restantes, medidas de combate al narcotráfico y la modificación de las penas en caso de homicidio intencional y agravamiento en caso de que las víctimas sean policías, jueces o fiscales, duermen en las comisiones por trancarlos el FA que no quiere aprobarlos, a pesar del compromiso del presidente con todos los partidos.

Vázquez prometió lo que no pudo honrar, y el FA no está dispuesto a cumplir lo que Vázquez aseguró que sí votaría. Es la foto del gobierno actual, sin liderazgo y sin rumbo. No es un tema parlamentario, porque los compromisos los asumió Vázquez en presidencia, fue un mecanismo al que se convocó fuera del Parlamento y esas eran las reglas de juego. Los mismos que decían que subir penas no era el camino, y con ese argumento trancan los acuerdos, son los que rápidamente, contradiciéndose, pusieron a consideración el proyecto de femicidio que agrava las penas, y el cual nosotros votamos. Para el FA, según esto, aumentarlas vale solo en algunos casos. Todo parece relativo.

Un año después confirmamos las sospechas: la Torre Ejecutiva parió un ratón. Y la segunda confirmación es que el presidente preside pero no lidera, lo cual faltando la mitad del período no es bueno. Es lo que en otros países llaman el “pato rengo”: presidentes que pierde poder a medida que se acerca el final de su mandato. Vázquez se negó estos años, en un gesto nada republicano, a dialogar con Lacalle Pou. Hoy en la situación en que se encuentra, sin fuerzas para honrar sus compromisos, tampoco valdría la pena. El presidente incumplió.

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