Javier García
Javier García

El Mides discrimina

Un llamado del Mides, el 5555/2017, para Registro de Consultores publicado en la web de Uruguay Concursa, convoca a presentarse a estudiantes avanzados y egresados de la Udelar de las Facultades de Ciencias Sociales, Psicología y Humanidades, o de la escuela de Educadores Sociales del INAU. Notoriamente este llamado a profesionales excluye, expresamente, a quienes hoy estudian o egresaron de las otras universidades no estatales.

Un llamado del Mides, el 5555/2017, para Registro de Consultores publicado en la web de Uruguay Concursa, convoca a presentarse a estudiantes avanzados y egresados de la Udelar de las Facultades de Ciencias Sociales, Psicología y Humanidades, o de la escuela de Educadores Sociales del INAU. Notoriamente este llamado a profesionales excluye, expresamente, a quienes hoy estudian o egresaron de las otras universidades no estatales.

El llamado no solo discrimina para esta ocasión, tiene efecto para adelante, ya que expresamente agrega que se tomará como base el mismo para realizar futuros procesos de selección de los que surgirán contrataciones que requiera el préstamo BID Nº 3706/OC-UR y/o el Ministerio de Desarrollo Social. El llamado citado quizás no sea el único en la administración, pero alcanza con este para denunciar que es gravemente discriminatorio pero además flagrantemente violatorio de derechos constitucionales centrales, como la libertad al trabajo y ni qué decir de aquello que tantas veces repetimos y que es un poco el signo de nuestra Nación escrito en el artículo 8 de nuestra ley más importante: “Todas las personas son iguales ante la ley no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes”.

Las violaciones a los derechos humanos no se gradúan, no hay unos más defendibles que otros y mucho menos cuando el que perpetra la violación es aquel que debería ser el primero en garantizarlos, el Estado y sus instituciones.

Aquí un ministerio toma la decisión de lesionar el derecho de jóvenes estudiantes y de profesionales de limitar su acceso al trabajo nada más ni nada menos que en el diseño de programas sociales que atienden a los ciudadanos con más necesidades. Solo por estudiar o haberlo hecho en un lado y no en otro. Lo cual es además llamativo, porque atrás de esta discriminación pueden encontrarse prejuicios ideológicos y políticos que surgen de un reflejo atávico, viejo y perimido. Le saco el condicional: hay prejuicios ideológicos viejos y caducos, más de un mundo visto con manuales amarillentos que del siglo XXI, modernos y que entienden los desafíos sociales.

Es sin duda violatorio, además, de normas legales que desde hace años habilitan a impartir educación terciaria universitaria a múltiples instituciones privadas, a las cuales el Ministerio de Educación habilita, pero el Mides excluye. ¿Amparados en qué?

El Mides, su ministra y autoridades, podrán tener la opinión que se les ocurra sobre estas instituciones, lo que no pueden es violar la ley, les guste o no y menos la Constitución de la República. Ese llamado, que aún está en plazo, debe abrirse si no quiere estar sujeto a su nulidad.

Entendámonos, no es una cosa aislada. Es lo mismo aunque distinto sea el instrumento, que la intención que tienen en el Frente Amplio de eliminar las exoneraciones impositivas por las donaciones de empresas a las universidades u otras instituciones sociales y educativas. Es de una lógica mediocre y elitista, que daría vergüenza si no fuera por la gravedad que esconde.

Lo que hay que limitar, hasta eliminar, es el “derecho” a destrozar la educación pública que no se defiende con estas exclusiones. Práctica que ejercen con esmero estos catones. Las autoridades del Mides deben garantizar derechos y no violarlos y abandonar estas rancias ideologías excluyentes, y elitistas que también lo son. 

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