Javier García
Javier García

No al mandón

Hay que votar por muchas cosas, pero entre otras porque lo que se juega es la República. Las mayorías legislativas de estos años amortiguaron todo no importa cuán grande era la macana y llegaron hasta el pretil de borrar los límites de la República. ¿Qué es la República? La ley, tres letras que definen las garantías individuales, el respeto a lo plural, la vida pacífica en sociedad, el sometimiento a la Justicia, la libertad de pensamiento y expresión, en fin todo lo contrario a la arbitrariedad y al autoritarismo.

Hay que votar por muchas cosas, pero entre otras porque lo que se juega es la República. Las mayorías legislativas de estos años amortiguaron todo no importa cuán grande era la macana y llegaron hasta el pretil de borrar los límites de la República. ¿Qué es la República? La ley, tres letras que definen las garantías individuales, el respeto a lo plural, la vida pacífica en sociedad, el sometimiento a la Justicia, la libertad de pensamiento y expresión, en fin todo lo contrario a la arbitrariedad y al autoritarismo.

En estos días los dos episodios más sonados, el de la ley penal empresarial y el de los presos de Guantánamo que serían traídos aquí, son claramente contrarios a la República, porque son decisiones que no están en el funcionamiento normal del Derecho y de la Ley, sino en el antojo de unos pocos, sea de una corporación o el capricho solitario del presidente.

El primero es fruto de la presión de una minoría contra la voluntad de senadores que en el oficialismo sintieron el rigor de un sindicato que les levantó la mano a pura camionada. El segundo, los presos de Guantánamo, no sabemos bien fruto de qué es. Lo que queda claro es que el palabrerío de Mujica de querer hacernos creer que es un tema de derechos humanos no se lo cree nadie. Si por derechos humanos se entiende traer a gente sin ningún estatuto jurídico nacional ni internacional a un país distante como fruto de una negociación secreta entre Uruguay y EEUU, dónde el presidente dice que por ello le va a pasar la “boleta” al país del norte por el favor, tenemos definiciones bien diferentes de los derechos humanos. Es muy pedante descalificar como hizo Mujica a los que opinan diferente porque no estuvieron presos. ¿Desde cuándo haber estado preso da autoridad moral alguna frente a quién no lo estuvo? No hay artículo en la Constitución que clasifique como mejores a los que estuvieron presos. La cárcel quita libertad pero no agrega superpoderes.
Ni Mujica tiene patente de corso por haber estado preso ni por ser presidente, ni hay que permitir que las corporaciones se apoderen del país por la vía de la fuerza, sea del tipo que sea.

Por eso el tema es la República, ni el gobierno de los que más gritan o los que más poder económico tienen, ni el antojo individual de un presidente que cree que a cuestas de puro cancherismo vacío puede hacer lo que quiere.

Es poco creíble esta fábula de que la inspiración de traer presos es por derechos humanos. Más cerca que Guantánamo está Venezuela dónde hay presos políticos sin otra causa más que el de ser opositores políticos pacíficos y por ellos a Mujica no se le cae ni una lágrima, y mucho más cerca de Guantánamo, que es territorio cubano tomado por EEUU, está La Habana, donde vive Raúl Castro a quién nuestro presidente le informó de su negociación con EEUU y recibió la bendición del gobierno cubano. Sin embargo no aprovechó esa oportunidad para hacer una gestión más amplia inspirada en los mismos derechos humanos y pedirle a Castro que liberara a los presos políticos que este tiene en condiciones tan inhumanas como las de Guantánamo.

La República es lo más distante a la veleidad de los hombres, aquella de la que Artigas nos alertaba desde nuestros orígenes y nos decía que era peligrosa, y que la única que la frenaba era la garantía de la ley. Este año decidimos si defendemos eso o nos sometemos al antojo autoritario.

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