Javier García
Javier García

Justicia y amenaza

La táctica es conocida: divide y reinarás. Eso está aplicando el actual gobierno con respecto al Poder Judicial. El conflicto parece presupuestal pero no lo es, no confundirse, no es un tema de salarios, es un tema político de fondo, que tiene como objetivo someter y politizar a la Justicia poniéndola de rodillas al antojo del oficialismo.

La táctica es conocida: divide y reinarás. Eso está aplicando el actual gobierno con respecto al Poder Judicial. El conflicto parece presupuestal pero no lo es, no confundirse, no es un tema de salarios, es un tema político de fondo, que tiene como objetivo someter y politizar a la Justicia poniéndola de rodillas al antojo del oficialismo.

A partir de la no aplicación de una ley presupuestal empezó la cacería contra el Poder Judicial. El gobierno, en especial el MPP, está muy molesto con la Corte por las declaraciones de inconstitucionalidad de varias leyes y decidió dar la batalla para pasarle por arriba. La triste teoría de lo político por encima de lo jurídico. Es de la República de lo que estamos hablando, ni más ni menos. El modelo no es criollo, es el mismo que en Argentina aplica el kirchnerismo y es la causa del desmoronamiento institucional que sufre ese país, que llega a que aparezca muerto un Fiscal clave y aún no se sepa nada de su causa.

Cuando se habla de un juez en Argentina se lo clasifica de acuerdo a cuán oficialista es y cuando hay una causa contra un jerarca que por casualidad no la tiene un magistrado afín, empieza una cadena de agresiones y denuncias sobre el infortunado juez que reivindique su independencia. Todo termina en una fábula de Justicia, con jueces sospechados y presionados. Si hay una fábula de Justicia, entonces hay una fábula de democracia.

Desde el oficialismo de aquí, con el matrimonio Mujica- Topolanski a la cabeza, se está pensado en una reforma Constitucional para sacarle a la Suprema Corte de Justicia su poder, es decir el de juzgar con independencia y con la jerarquía que obliga a todos a acatar sus fallos.

Tenemos un gobierno con mayorías legislativas propias, al que le falta solo manejar un Poder de los tres de la República, el Judicial. Van a por él. Como la administración de la Justicia pasa también por los fiscales a ellos que tienen dependencia administrativa del Ministerio de Educación y Cultura, sobre el que en última instancia hay control parlamentario, se los piensa aislar, desproteger de ese control que es garantía para todos, para hacerlos depender de la orden del presidente y por ende del partido de gobierno. Sometidos al poder político directo, de un partido único. Fiscales que dependen del presidente y por decreto. ¿Qué diferencia hay con Argentina? Ninguna.

La dictadura en Uruguay creó el Ministerio de Justicia. La democracia le devolvió la independencia que es inherente a la Justicia. Ahora por una vía oblicua se va por el mismo camino. En dictadura crearon un ministerio que obviamente no tenía control parlamentario por falta de Parlamento. Ahora quieren ahorrar tiempo: que los fiscales dependan del presidente y que la Suprema Corte de Justicia no tenga poder. Chau Justicia independiente, es decir chau Justicia.

Mujica ahora lanzó la peregrina idea de que los aumentos deben ser para los funcionarios y no para los jueces, por un tema de lucha de clases. Demagogia pura y barata. El problema no es salarial y menos de lucha de clases donde los jueces son los patrones y los funcionarios los obreros, y a unos está bien aumentarles el sueldo y a otros no. Eso es burda cizaña. El fondo es si hay Justicia independiente y con eso República, o no.

De un lado la democracia plural y republicana, del otro este neo peronismo criollo que admira el matrimonio presidencial.

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