Javier García
Javier García

IMAE para el norte

La semana pasada se lanzó en Salto una campaña de firmas reclamando un Instituto de Medicina Altamente Especializada cardiológico (IMAE) para el litoral norte del país. Lo respaldan organizaciones y personas del más amplio espectro de actividad, el pueblo todo lo pide a gritos.

La semana pasada se lanzó en Salto una campaña de firmas reclamando un Instituto de Medicina Altamente Especializada cardiológico (IMAE) para el litoral norte del país. Lo respaldan organizaciones y personas del más amplio espectro de actividad, el pueblo todo lo pide a gritos.

Lo pide Salto y también Tacuarembó, porque tanto en la mutualista salteña como en el Hospital de Tacuarembó está, desde hace años, la tecnología instalada de última generación para atender estos pacientes. Es increíble, está todo, menos la autorización del MSP. Están los pacientes, los médicos, el personal auxiliar, los laboratorios, las salas de CTI, los quirófanos, todo, menos la autorización. En los dos casos se autorizó la inversión por parte de las autoridades sanitarias de Gobierno. En Tacuarembó hasta se la financió con dineros públicos, pero se niega su funcionamiento. Es de antología. Podría ser una anécdota fruto de un Estado burocrático, centralista, insensible e irracional que gasta en aquello que no va a usar, dilapidando recursos. Sería así si en el medio de esta negativa, que se mantiene desde el período pasado, no existieran consecuencias trágicas contadas en vidas humanas que se pierden o que quedan severamente dañadas para el resto de su existencia, si se salvan.

Esto es simple: si un uruguayo vive al sur del río Negro y sufre un infarto, su vida tendrá varias veces más posibilidades de salvarse que si vive al norte, porque los tratamientos imprescindibles que hacen a que pueda salvarse o mejorar radicalmente deben aplicarse en las primeras dos o tres horas del evento. Como todos los IMAE cardiológicos están en Montevideo, los que viven más cerca de la capital podrán tenerlos y los otros no. Liso y llano. En este como en otros tantos casos hay uruguayos de primera y de segunda. Y en esto no hay tiempo de arreglo, cuando no se aplican, las consecuencias son para siempre.

Lo increíble es que está todo para hacerlo y el mismo gobierno que no mide los gastos del Estado despilfarrados en negocios ruinosos varios, es meticuloso para negar por ecuaciones que solo ellos avalan, algo tan necesario. Los que contratan a empresas privadas de la salud vinculadas al gobierno en forma millonaria, niegan el IMAE. ¿No será “más caro” si en esos términos se quieren debatir las consecuencias en la salud, en las familiares y en las laborales de una vida perdida o invalidada?

Hace un par de años autorizaron, por razones que mejor no ahondar, el séptimo IMAE cardiológico en Montevideo y negaron el del norte. Está claro que lo que falta es voluntad, no es la abundancia lo que frena, “ni lo caro”. El sistema de salud dice ser nacional, pero lo es solo en el nombre.

En materia de salud las prioridades del gobierno parecen ir por otro lado. Llega a tal meticulosidad de limitar la vida privada que enviará un proyecto para que no se pueda comprar una cerveza después de las 10 de la noche, argumentando el combate frontal al alcohol. Eso sí, se podrá comprar marihuana en las farmacias de guardia a cualquier hora de la madrugada. Si el MSP se da una vuelta por el norte del país le van ordenar, como dice un amigo, la escala de valores.

La lucha de Salto y Tacuarembó es una lucha que vale la pena. No sólo es justa, es además por derechos humanos básicos. Y es una rebelión contra la discriminación del interior en lo más importante que es la vida.

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