Javier García
Javier García

La humareda

El cambio del ADN de la educación. El puerto de aguas profundas. Aratirí. El petróleo a barriles, tanto que hasta ya se tenía pronto un proyecto para ver cómo se lo administraba con un ente especial.

La regasificadora. El shock de infraestructura de más de 12.000 millones de dólares anunciado pomposamente en 2015. Las reuniones por seguridad en la Torre Ejecutiva durante 2016, donde resta cumplir compromisos asumidos. El TLC con China anunciado con estruendo después de una gira. El TLC con Chile.

La lista puede seguir. El presidente Vázquez está molesto con la oposición porque le señalamos que no tiene agenda. Dijo esta semana que sí la tiene y que no vende humo. Si no lo vende, lo regala, porque el listado parcial de más arriba, con temas de este período y alguno del pasado, es la comprobación de promesas e imprudencias de anuncios que no tenían sustento. Poco serio, nada profesionales. El del famoso sistema petrolero fue más parecido a un sistema de engaño político y distracción, que a otra cosa.

El presidente perdió la seriedad que lo caracterizaba en su primer período. Está metido en una carrera alocada de política menor. Ahora, violando todas las normas constitucionales, habla como dirigente del FA en redes sociales y medios de ese partido; se ríe, le parece poco importante la prohibición del artículo 77 de la Constitución. Hace propaganda electoral notoria. En eso es lo único que no está atrasado, ya empezó la campaña. Puso el aparato de presidencia, recursos y personal contratado, a hacer una campaña para enfrentar a la oposición y querer desmentir su falta de agenda, sacando cataratas de tweets desde la cuenta oficial presidencial con el hashtag #AgendaDeGobierno.

Es una persona muy inteligente, pero la ira política le ha ganado y cierra sus ojos y embiste contra la oposición una y otra vez. No habla con los demás partidos pero está pendiente de cada intervención y la contesta. Insiste con los show mediáticos de los Consejos de Ministros "abiertos" de los que nada queda, donde baja de un helicóptero habla con la prensa, dirige un espectáculo artístico supuestamente espontáneo con muchas túnicas y muchos discursos prefabricados, y se sube al helicóptero para volver a Montevideo.

Hasta este momento esta es una presidencia a la que le sobran años y le faltan ideas y rumbo. Pero todavía falta mucho, casi otro tanto de tiempo. A nivel internacional no somos nada. Ni Mercosur, ni regionalismo abierto, ni un faro de prestigio internacional perdido en el abrazo a Venezuela, y estamos perdiendo a pasos agigantados el peso político por nuestra participación en misiones de paz. Ni eso se cuidó.

Muchos nos dicen que la próxima elección no se puede perder. Están equivocados, seremos testigos de la multiplicación millonaria de recursos públicos puestos al servicio del FA. Sin pudor. Y además gritarán "se viene el cuco". Ya ayer Vázquez empezó con eso: ojo que si ganan los blancos empiezan los recortes. Viene el cuco blanco y se lleva los planes sociales, (de la educación no habló porque ahí hay poco para llevarse).

Esta semana un senador del FA dijo que los empresarios tienen que ser oficialistas. Lo dijo uno que fue ministro de obras públicas. La afirmación es gravísima. Es lo que piensan: del lado de enfrente solo la oposición. Por eso la próxima es una elección entre la República o el poder sin límite. Y ahumado.

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