Javier García
Javier García

La foto o los resultados

El diálogo por seguridad que convocó el presidente sirve si tiene resultados y rápido. No es un fin en sí mismo juntarse todas las semanas. Los partidos se relacionan en el Parlamento cotidianamente. La diferencia aquí es que lo convoca el presidente, que no está en el Parlamento, por eso el diálogo es con él que representa a su partido, no con la bancada legislativa del FA.

El diálogo por seguridad que convocó el presidente sirve si tiene resultados y rápido. No es un fin en sí mismo juntarse todas las semanas. Los partidos se relacionan en el Parlamento cotidianamente. La diferencia aquí es que lo convoca el presidente, que no está en el Parlamento, por eso el diálogo es con él que representa a su partido, no con la bancada legislativa del FA.

Las reuniones llevan un mes, pero los gobiernos del Frente Amplio 11 años, por ello las urgencias apremian. Si quiere seguir en el “nadismo” en materia de seguridad, con los pésimos resultados a la vista, no debe llamar a la oposición, si lo hace es porque al gobierno le llegó el agua al cuello en materia de inseguridad. Sin embargo el peligro es confundir los objetivos: no nos interesa la foto semanal, nos interesan los resultados y que impacten rápido.

Hasta ahora salvo el capítulo de restricción del beneficio de las libertades anticipa- das para los delincuentes que reinciden, lo aprobado no agregará medidas urgentes en materia de seguridad. Y esto salió, además, porque lo urgió el Partido Nacional. La aplicación del Código del Proceso Penal hace a la administración de Justicia y es importante pero no determinante para estar más seguros.

Para el Partido Nacional hay que recobrar el centro de las políticas y eso es la autoridad de un país que dice a los delincuentes que se acabó el recreo. Que el que delinque gravemente no entra y sale al poco tiempo, que en la vida hay que andar derecho porque el que se mete a traficar con drogas, envenenar y matar tendrá penas que no permitirán que quede libre a los meses, y pasará un largo período adentro de la cárcel. Que los menores infractores que cometen delitos graves tendrán penas que permitirán su rehabilitación tomando el tiempo necesario, y se acabará la puerta giratoria de las cárceles. Esto se debe decir fuerte y claro. No sé si los delincuentes leen el Código Penal antes de delinquir pero seguramente lo conozcan mientras estén largo tiempo presos y se lo contarán a sus colegas que están afuera.

Mejorar la seguridad pública no es solo esto, es también políticas de inclusión, educación y varias cosas más. Pero el gobierno lo ejerce el Frente Amplio y no la oposición y por lo tanto nos es imposible ejercer ministerios e instituciones públicas muy importantes en estos temas.

Es más, expresamente el presidente decidió que la oposición no tuviera representantes en el sistema educativo, por ejemplo, y por lo tanto nuestra injerencia está limitada a esta mesa que, presionado, el presidente convocó.

Ahora es tiempo de decidir porque también es cierto que debe preservarse la credibilidad del sistema y no permitir que el tiempo y la inoperancia desgasten este ámbito. Por eso la urgencia de no dilatar decisiones. Si no se van a tomar propuestas de la oposición que es obvio que el FA no comparte, entonces no tiene sentido el diálogo. El cambio de rumbo es hacer lo que no se hizo hasta ahora, recorrer el camino frenteamplista en seguridad ya lleva 11 años y pésimos resultados. El gobierno que es el primer y único responsable de adoptar caminos nuevos, tiene con sus mayorías el poder de aprobar y de impedir en el parlamento. Que se sepa, porque no estamos para un “abrazo del oso” semanal en la Torre Ejecutiva. Veremos si Vázquez se juega por el cambio de rumbo o le siguen marcando el rumbo.

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