Javier García
Javier García

Fonasa, el gran robo

El argumento usado es la excusa, el fin es el manotazo fiscal y apropiarse de muchos millones de dólares.Cada trabajador aporta el 4,5% de su salario al Fonasa, si no tiene menores ni cónyuge a cargo. De lo contrario la cifra es el 6%. De allí se cubre la salud de la familia.

El argumento usado es la excusa, el fin es el manotazo fiscal y apropiarse de muchos millones de dólares. Cada trabajador aporta el 4,5% de su salario al Fonasa, si no tiene menores ni cónyuge a cargo. De lo contrario la cifra es el 6%. De allí se cubre la salud de la familia.

Si a setiembre de cada año los aportes hechos exceden los pagos reales que deben hacerse a las instituciones de salud, el BPS devuelve por ley a los trabajadores lo que les corresponde por haber pagado de más.

Obviamente que el Estado utiliza ese dinero en su operativa y no le paga nada al trabajador por usarle el dinero que es de él durante un año. Le dice: usted me dio dinero de más, aquí lo tiene, vaya.

¿Cuántos son estos uruguayos y qué plata se les devuelve? Veamos algunos números, en cifras redondas: son un poco más de 100.000 personas y la cifra supera los 80 millones de dólares. Unas 75.000 recibieron entre $ 1.000 y $ 15.000, otras 30.000 más de $ 15.000 y 7.000 uruguayos más de $ 50.000 en los últimos ejercicios y en cifras grandes.

Quiere decir que es un buen negocio para las arcas públicas. El dinero que le devuelve el Estado vale también menos cuando lo devuelve que cuando lo tomó prestado.

Desde hace unos años se han repetido intentos de incautar ese dinero por parte del Ministerio de Economía y no devolverlo. Por estas horas desde ese ministerio y desde la bancada oficialista se empie- za a diseñar un plan de apropiación.

Digámoslo bien claro, lo que se prepara es un robo liso y llano. Sin duda que es parte del ajuste fiscal en curso, pero además en este caso es la apropiación indebida e ilegal de plata ajena.

Como hay que vestir el hurto y ponerlo en sintonía de solidaridad progresista, cada año se encuentra una excusa. En esta oportunidad son las inundaciones y los desastres climáticos. El robo tiene, aparentemente, un fin honrado.

Todos sabemos que el déficit no es por Dolores ni por las inundaciones. Buena cosa es que además echen la culpa a las víctimas del tornado del robo que se quiere perpetrar a otros trabajadores, por parte del gobierno. No solo es mentira, es de muy mal gusto usar la tragedia ajena para justificar este desquicio.

La verdadera causa es el desastre económico que dejaron los gobiernos anteriores que gastaron lo que no debían para sostener la máquina electoral del FA a través del Estado y además fundieron Ancap por mala gestión y por corrupción. En diciembre, y en una semana, encontraron también 900 millones de dólares para tapar el agujero negro del ente con los bolsillos de los uruguayos, y ahora no hay un peso, dicen, para enfrentar los desastres imprevistos.

Los ilustres académicos que gobernaron con soberbia proverbial la economía uruguaya comandados por Astori, van nuevamente por plata ajena. Se callaron sumisos y atados a los sillones mientras vaciaban Ancap y hacían fiestitas obscenas, y además sobrefacturadas, de cientos de miles de dólares y otros curros varios en esa empresa, o fundían antes Pluna, con “caballero de la derecha” en remates truchos, y ahora van por el robo de otros 80 millones de dólares. Dicen los abogados que es inconstitucional y que por esta puerta retroactiva el Estado podría incautar cualquier otro dinero de la gente.

Y es así, pero antes que eso, es inmoral.

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