Javier García
Javier García

La banda

La periodista María Urruzola puso en blanco y negro algunos rumores que ella confirmó con tres fuentes diferentes del MLN que integraron bandas delictivas que protagonizaron robos millonarios en la década del 90. Le confirman que los tupamaros se financiaban en plena democracia (hasta 1998) con el producido de las llamadas “tupabandas” dirigidas por integrantes de ese grupo, antes revolucionario más tarde bancario.

La periodista María Urruzola puso en blanco y negro algunos rumores que ella confirmó con tres fuentes diferentes del MLN que integraron bandas delictivas que protagonizaron robos millonarios en la década del 90. Le confirman que los tupamaros se financiaban en plena democracia (hasta 1998) con el producido de las llamadas “tupabandas” dirigidas por integrantes de ese grupo, antes revolucionario más tarde bancario.

La decisión política de robar para financiar al MLN y MPP, según esas fuentes, fue tomada por el expresiden- te Mujica y F. Huidobro. La denuncia es gravísima. Este, nuestro particular país, fabricador de debates interminables por nada, discutió duran-te días una frase cinematográfica sobre los mexicanos y los perros y llevó a la pira públi- ca a sus escribientes, sin embargo parece no preocupar- le tanto que el principal grupo del FA de cuyas entrañas salió presidente Mujica, se financió según esta denuncia con delitos multimillonarios en democracia. Aquí el imperialismo no metió sus narices, se me ocurre, porque la autora es de reconocida militancia de izquierda, refugiada durante diez años en Francia.

No fueron robos para la corona, sino previo: para llegar a la corona. Salen ahora a ironizar dirigentes tupamaros y adjudican esta denuncia de patraña electoral destinada a desprestigiar políticamente al expresidente. Mujica dice que tiene ganas de contestarla en las urnas, politizando la denuncia, cuando esto no es político, es penal y moral.

No hay que esperar una elección hay que aclarar ahora: el robo millonario de bandas vinculadas a tupamaros era para financiar al MLN y MPP, ¿sí o no? Así lo dice una fuente (Beto) a María Urruzola. Si no es así, ¿por qué no toman acciones judiciales por difamación? El Fiscal de Corte remitió a un juzgado penal el libro, con una discreta nota. Debió ser a Crimen Organizado, no al fuero común.

Si llegara a ser cierto, de los robos salió el dinero para que Mujica tuviera una estructura política y militante (¿militar?) para llegar a la presidencia. Se financiaban radios, semanarios, dirigentes, locales y el aparato logístico que llevó a ganar a Mujica. El Lava Jato brasileño llevó al poder al PT, ¿y la “tupabanda” a Mujica?

La acusación es tremenda y la tibieza de las respuestas tupamaras tiene más de confirmación que de desmentido. La tesis del robo “bueno” cuando es político porque es “expropiación” y “malo” si es con destino personal, es como validar la tortura cuando es “buena” para lograr el objetivo. La lógica de que el fin justifica los medios es aplicable a toda la trayectoria del MLN. Para llegar al poder, en los 60 en plena democracia, se levantaron con armas para sustituir un gobierno legítimo por uno propio de iluminados intelectuales que se creían representantes del pueblo a partir de leer la borra del café en sus pocillos noctámbulos. Esto es lo mismo, para llegar al poder si hay que financiarse con dinero robado a mano armada de empresas, bancos o el BPS, porque el fin es “político” no personal, según esta disquisición pretendidamente exculpatoria.

La cosa es clara, Mujica es acusado de haber dirigido esta operación y ser su autor intelectual y responsable político. También su beneficiario. Ocupa un lugar en el Senado. Debe pedir la palabra y enfrentar el tema: desmentir, denunciar, la presunta infamia y de ahí salir al juzgado. Prescribe el delito, pero no la moral.

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