Ignacio Sienra
Ignacio Sienra

El Frente Amplio está vacío

El modelo FA está acabado. Tal vez el lector crea que la afirmación es una manifestación de deseo, más que una realidad, una bravucona- da. Nada más alejado de la realidad.

El modelo FA está acabado. Tal vez el lector crea que la afirmación es una manifestación de deseo, más que una realidad, una bravucona- da. Nada más alejado de la realidad.

Repasemos: el FA es una coalición que nace y se funda para terminar con las “malas prácticas” de los partidos tradicionales. Nace como resultado de lo que unos iluminados proponían cambiar, y acoge en su seno a una diversidad de partidos para cumplir con ese objetivo, por encima de principios democráticos, totalitarios, o de la naturaleza que fueren. Para ello los tupamaros matan y roban, y los comunistas sueñan y apuestan a infiltrarse en las fuerzas armadas. Ambos fracasan. Para subsistir, pactan con los militares en 1984 en el Club Naval, para luego incumplir con todo lo pactado.

Y llegan al gobierno en 2005 como la nueva fuerza, como los elegidos, impolutos, honestos, protectores de los más débiles, etc.

Hoy día no tienen ni un solo logro que esgrimir. Han perdido toda identidad. Carecen de discurso, de ideas, de planes, y solo queda un enorme vacío producto de su falta de identidad, de su falta de principios y de su enorme incapacidad. Doce años de pésimas gestiones marcadas por un profundo desprecio a la palabra y por una catarata de mentiras lo demuestran.

Se declararon antiimperialistas hasta que Vázquez se fue a pedir una guiñada de Bush por la amenaza de la argentina K; anticapitalistas hasta que Mujica se asoció con Soros y Rockefeller; demócratas hasta que resolvieron apoyar la dictadura venezolana.

Se opusieron a ajustes fiscales mínimos que debieron implementar los gobiernos en los noventa, afirmando que jamás gravarían el trabajo de la gente, e implementaron la reforma tributaria más regresiva y sangrienta que uno pueda imaginar, gravando en forma directa y bien profunda el trabajo, y no conformes con ello, también gravaron con tasas indecentes las jubilaciones y pensiones. Llevaron a cabo ajustes fiscales encubiertos brutales, para pagar vaciamientos y abusos durante su gestión.

Fueron liberales hasta que cercaron una plaza pública un día feriado para evitar que un gremio se manifestara; criticaron el clientelismo político de los partidos tradicionales hasta que, llegados al poder, incrementaron en 70.000 el número de empleados públi- cos; se jactaban de anticorruptos y votaron en contra una Comisión investigadora para aclarar ilícitos en empresas públicas.

Se opusieron acérrimamente a la primera planta de celulosa y hoy festejan que haya dos y están desesperados para que llegue una tercera; les procesaron a ministros y funcionarios de confianza -cayeron nada menos que un Ministro de Economía y un Presidente del BROU-, fundieron Pluna y Ancap, esta última gestionada por un mentiroso que hoy es vicepresidente de la República, que avergüenza e irrita a todos los uruguayos. El mismo al que su abogado etiquetó de cadáver político.

Si a este breve repaso le agregamos las denuncias (libro mediante) de que el MPP financió su ascenso al poder con dineros provenientes de robos y rapiñas (tupabanda), y la aparición de Aire Fresco, empresa de intermediación de negocios con Venezuela, ¿qué puede quedar de positivo dentro de la coalición?

No hay duda, el Frente Amplio está vacío y terminado.

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