Ignacio Sienra
Ignacio Sienra

Abdala: se cae de Maduro

Cuando el Presidente de la República po-ne en manos del Plenario decisiones importantes menoscaba su propio poder. Padecemos lo que se puede calificar como izquierda conservadora, rara y peligrosa combinación. El FA es influenciado por el Partido Comunista, cuyos principales dirigentes actúan también en la central sindical. El PC es minoría electoral y minoría sindical, sin embargo, marca rumbos.

Cuando el Presidente de la República po-ne en manos del Plenario decisiones importantes menoscaba su propio poder. Padecemos lo que se puede calificar como izquierda conservadora, rara y peligrosa combinación. El FA es influenciado por el Partido Comunista, cuyos principales dirigentes actúan también en la central sindical. El PC es minoría electoral y minoría sindical, sin embargo, marca rumbos.

El resultado no es bueno para los trabajadores. La incapacidad de adaptación de los dirigentes sindicales al mundo moderno perjudica la generación de empleo. Lo prueban la desindustrialización del país, la decadencia del sector servicios como generador de empleo, el encierro comercial internacional provocado por la negativa de incorporar Uruguay al mundo.

El FA apresa a su representación política mayoritaria en el molde estrecho del Plenario. De esa manera no es ni la Convención electa en las internas ni un Comité Ejecutivo surgido de las mismas el que marca las líneas de gobierno. Se deja de lado el mandato popular en beneficio de la nomenclatura que desvirtúa el mandato popular. Sin lugar a dudas un debilitamiento del sistema democrático.”

Así se expresaba nuestro expresidente Luis Alberto Lacalle en este mismo diario hace unos meses. Hasta ahí una clara radiografía de cómo opera este gobierno del FA desde hace 12 años. Nos hemos tenido que acostumbrar a este sistema que funciona en la línea gris de la democracia representativa. Triste.

Lo que no podemos permitir es que un complaciente secretario del Pit-Cnt repte como lo hizo hasta Venezuela, y se endilgue una representación de la clase trabajadora falsa, y del pueblo uruguayo aún más falsa y alejada de la realidad, para pasarle la mano a un dictador, delirante, ridículo a más no poder (¡por favor!; qué vergüenza ajena cuando cantaba “U, U, Uruguay, U, U, Uruguay”).

Los trabajadores nada tienen que ver con lo que ocurre dentro de Estados extranjeros, oprimidos.

El concepto de sindicato permite identificar a una agrupación de gente trabajadora que se desarrolla para defender los intereses económicos y profesionales vinculados a las tareas que llevan a cabo quienes la componen. Se trata de organizaciones de espíritu democrático que se dedican a negociar con quienes dan empleo, las condiciones de contratación. Sí Marcelo Abdala, “de espíritu democrático”.

Y es ahí donde se complica la cosa para quienes, co-mo usted, además de sindicalistas, son comunistas. Porque por favor ¿que alguien nos diga cuándo y dónde existió un régimen comunista democrático? No es paradojal: comunismo y democracia son irreconciliables. No tienen ninguna base común, no comparten ningún ápice de cimiento común.

Abdala pretende convencer que en Venezuela hay democracia, y que la situación es normal, y que todos los problemas son creados por el imperialismo yanqui. (¡Vamos Abdala! Como le dijo Sotelo: “ya todos cruzamos la calle solos”).

Lo peor de todo esto, es, como decía el Dr. Lacalle, que el gobierno del FA es rehén de la cúpula sindical. Lo que ha llevado a un bloqueo constante a toda iniciativa presidencial que no cuente con el aval de ellos.

Lamentable…, pacto, oposición, Vázquez

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