Hernán Sorhuet Gelós
Hernán Sorhuet Gelós

El péndulo del clima

En los primeros días de diciembre de este año se realizará en Lima la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 20).

En los primeros días de diciembre de este año se realizará en Lima la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 20).

Su importancia es extraordinaria para el futuro de la humanidad. No es exagerado decirlo pues debería ser una instancia fundamental de negociación para lo que pueda ocurrir en 2015 en Paris, fecha prevista para alcanzar un nuevo acuerdo mundial vinculante que sustituya al maltrecho Protocolo de Kioto de 1997.

Significa que el mundo deberá acordar las bases para implantar lo antes posible un modelo de desarrollo renovado y actualizado según las realidades ambientales y sociales imperantes, que haga posible el correcto desenvolvimiento de las comunidades de todo el planeta sometidas al comportamiento climático.

La clave de este singular momento histórico que enfrentamos es que los líderes políticos se decidan a utilizar mucho más la información científica disponible, porque les permitirá tomar mejores decisiones en el terreno económico, político, social y ambiental.

Caminamos sobre un terreno inestable y peligroso, sin márgenes para experimentos políticos que procuren réditos a corto plazo, a costa de grandes perjuicios en el futuro.

Como nunca antes la ciencia deberá ser uno de los pilares fundamentales de los criterios seguidos para elaborar la agenda de las naciones. Quien puede dudar que es un aliado extraordinario cuando lo utilizamos con criterio e inteligencia.

La COP 20 no puede fracasar porque dejaría mal herida a la cumbre del año entrante donde los líderes del mundo deberán demostrar toda su madurez y responsabilidad, acordando un gran compromiso para enfrentar con valentía, decisión y solidaridad planetaria, los desafíos que plantea el calentamiento global y su extrema complejidad.

Será un espacio de ríspidas negociaciones en el terreno de la adaptación y mitigación del cambio climático, porque están en juego diversos intereses de países con responsabilidades, capacidades y necesidades muy diferentes. A no olvidar que responder en forma temprana al cambio climático genera beneficios económicos, sociales y ambientales.
Las transformaciones que deberán ocurrir son profundas e involucran a todos los sectores de la sociedad.

A la responsabilidad indiscutible que le cabe al sector gubernamental se le suma el activo papel que deben jugar los empresarios, comunicadores, productores, académicos, líderes sociales y la propia comunidad, en esta impostergable transformación. Por eso urge posicionar el tema tanto en la agenda política como en la percepción de la opinión pública.
No deja de preocupar la lentitud con que se disemina la toma de conciencia de lo que enfrentamos, a pesar de las reiteradas advertencias de los especialistas.

Hace mucho tiempo que el debate climático dejó de ser un debate ambiental. Si esto no se ha comprendido seguiremos postergando peligrosamente tomar las decisiones necesarias para enfrentar, lo que se presenta como la gran amenaza planetaria de nuestro tiempo, capaz de erosionar o incluso destruir las bases que sustentan la vida de las personas.

Queda claro que necesitamos políticas preventivas y no sólo reaccionar ante los eventos, dónde los costes suelen ser enormes y las pérdidas irreparables.

Perú le brinda a América Latina la oportunidad de asumir un destacado protagonismo, acorde a su extraordinario patrimonio natural y cultural.

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