Hernán Sorhuet Gelós
Hernán Sorhuet Gelós

Enormes retos climáticos

Aunque el comportamiento del clima en casi todas partes -incluido nuestro país- es preocupante por sus variaciones inesperadas y la intensidad de los fenómenos meteorológicos, a los tomadores de decisiones parece no afectarlos.

Aunque el comportamiento del clima en casi todas partes -incluido nuestro país- es preocupante por sus variaciones inesperadas y la intensidad de los fenómenos meteorológicos, a los tomadores de decisiones parece no afectarlos.

Faltan menos de cuatro meses para la realización de la Cumbre sobre cambio climático más relevante de la década, la que podría ser la más importante del siglo. Sin embargo, las negociaciones y los acuerdos entre los países están lejos de concretarse.

En lo local el panorama no se presenta mejor. Al asumir el nuevo presidente en marzo de este año, sorpresivamente anunció la intención de crear la Secretaría Nacional de Medio Ambiente, Cambio Climático y Agua, dependiente de la Presidencia. Significa simplemente, darle un golpe casi de muerte al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma), pues todas esas competencias están dentro de sus responsabilidades. La diferencia sustancial y extremadamente peligrosa es que con este cambio, esas competencias esenciales para la vida del país, quedarán subordinadas a la voluntad del presidente y fuera del control parlamentario. A no engañarnos, se trata de una intención directa de concentrar el poder.

Aunque nadie discute que el Mvotma necesita urgentes mejoras sustanciales en todos sus rubros (considerando la enorme amplitud de sus competencias originales), hasta ahora el ministerio ha cumplido un papel ambiental importante para los destinos del país. Y lo que es más relevante aún, con una indiscutible supremacía de la opinión técnica sobre la política.

De hecho, el nombramiento de Jorge Rucks como nuevo subsecretario del Mvotma -viceministro- en esta nueva administración, se percibió como una buena señal del nuevo gobierno de fortalecer y jerarquizar el tema ambiental al más alto nivel del Poder Ejecutivo, ya que Rucks fue el director nacional de Medio Ambiente durante todo el período anterior con un perfil muy marcado. Transcurridos los primeros cinco meses de la gestión gubernamental, son muchas las señales de que estos aportes no son valorados.

En cuanto a la elaboración de las Contribuciones Nacionales (INDC, siglas en inglés) que todos los países Partes de la Convención de Cambio Climático deben presentar antes del 30 de setiembre, tampoco en ello nuestro gobierno demuestra mucho interés. Mientras naciones de la región como Chile, elaboraron su compromiso de reducción voluntaria de emisión de gases de efecto invernadero el año pasado -publicándolo en la web para que todos los interesados puedan consultarlo y opinar al respecto- el nuestro aún no lo prepara. De hecho, el Ministerio de Economía y Finanzas ha tenido hasta ahora una participación residual en las discusiones, cuando resulta obvio que es un actor principal si se trata de establecer compromisos nacionales que involucran aspectos fundamentales de la producción, el comercio y el transporte, entre otros. Es obvio que no habrá tiempo ni espacios para la discusión y el mejoramiento de la INDC de Uruguay. Se presenta confuso el rumbo que tomará el gobierno en materia de cambio climático, ni cuál va a ser el perfil ambiental de su gestión.

Esperemos que lo jurídico y lo técnico estén por encima de lo político e ideológico.

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