Hernán Bonilla
Hernán Bonilla

Resignación o Concertación

Finalmente quedó despejado el menú de las candidaturas a la intendencia municipal de Montevideo y ahora arranca realmente, la carrera hacia mayo.

Finalmente quedó despejado el menú de las candidaturas a la intendencia municipal de Montevideo y ahora arranca realmente, la carrera hacia mayo.

El oficialismo definió tres candidatos; la primera dama Lucía Topolansky, el senador Daniel Martínez y la militante del PVP Virginia Cardozo. Por su parte el Partido de la Concertación presenta un candidato blanco, Álvaro Garcé, uno colorado Ricardo Rachetti y uno independiente, Edgardo Novick.

Más allá de candidaturas el Frente Amplio es la gestión municipal de los últimos 25 años. Las propuestas que procuran hacer ahora, chocan inevitablemente con la pregunta que se hace cada montevideano ¿y por qué no lo hicieron en el cuarto de siglo en que ya gobernaron? Cuesta creerles que podrán mejorar la limpieza, el tránsito o la iluminación cuando la desidia con la que se ha castigado a nuestra ciudad indigna y rebela. No hay lugar a esta altura del partido, para nuevas promesas, lo que ya no se hizo no se puede sacar de la galera en la campaña electoral, Aún están frescas las fantásticas promesas de Ana Olivera 5 años atrás, cuando nos embaucó con que íbamos a tener un departamento reluciente en unos días, y como todos sabemos, los contenedores son un basural en cada esquina, el problema de los recicladores está incambiado y en los espacios públicos, oscuros y descuidados, campea la delincuencia. El reconocimiento del fracaso frentista es que ninguno de sus tres candidatos sea la actual intendente, con la intención de que la novedad de nombres haga disimular que nos proponen el mismo mediocre destino.

Por si fuera poco, las propuestas de Topolasnky demuestran su escaso conocimiento de los temas de la intendencia y un nulo vínculo con la realidad. No puede explicarse de otra forma, que piense en aumentar los impuestos que ya sufre el contribuyente montevideano que es esquilmado sin ver que se le devuelvan los más mínimos y elementales servicios públicos. Tampoco queda claro que se propone con su idea de desmontar muchos servicios que actualmente brinda la intendencia.

Quizá la explicación de fondo es que como ella misma confesó hace un mes, no tiene ganas de ser intendente. La Concertación, pese a los inconvenientes de alumbramiento, ya está en la cancha y con la ilusión intacta. Los tres nombres propuestos tienen condiciones para mejorar Montevideo y el programa común parte de bases sumamente compartibles: no más impuestos, mejor gestión y descentralización efectiva. Cada candidato sumará su impronta pero lo fundamental es que cada voto por la Concertación es un voto por el cambio, mientras cada voto por el Frente es un voto a la resignación continuista.

Dentro de los candidatos de la Concertación merece destacarse la energía y el entusiasmo que está desplegando Álvaro Garcé. A sus reconocidas cualidades intelectuales y personales le ha sumado una capacidad de trabajo político que se empezará a sentir en las encuestas.

Las propuestas que viene manejando recogen la aprobación del montevideano que ve que las cosas se pueden hacer bien con ganas, inteligencia, sentido común y un buen equipo. Ya fueron demasiados años de excusas, semáforos desincronizados y corredor Garzón, símbolo máximo de la ineptitud, la soberbia y el desprecio a los vecinos.

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