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Hernán Bonilla

Adeus ao Mercosul?

Brasil atraviesa una situación política y económica extremadamente compleja. El deterioro de su macroeconomía se hace más patente cada semana con cifras que son elocuentes.

Brasil atraviesa una situación política y económica extremadamente compleja. El deterioro de su macroeconomía se hace más patente cada semana con cifras que son elocuentes.

El informe de expectativas de mercado Focus, que elabora semanalmente el Banco Central de Brasil, muestra que la previsión de caída del PIB para 2015 es de 1,97%, cuándo hace una semana era 1,8% y hace un mes 1,5%. Las cifras sobre la producción industrial muestran la misma tendencia, esperándose una caída de 5,21% para este año.

El creciente pesimismo sobre la economía brasileña ha llevado a que la calificadora de riesgo Moody’s bajara su nota y Standard & Poor’s la colocara en perspectiva negativa. La posibilidad de perder el grado inversor ha puesto en alerta al gobierno de Rousseff que también se encuentra muy debilitado desde el punto de vista político. La popularidad de la presidente se hundió hasta un 8% y se esperan importantes movilizaciones en todo el país para el fin de semana.

En medio de este panorama nada halagüeño el presidente del Senado Renán Calheiros elaboró un plan de 28 puntos llamado “Agenda Brasil” que fue discutido y modificado este miércoles con el Ministro de Hacienda Joaquim Levy y más de 30 senadores del gobierno y de la oposición.

La “Agenda Brasil” incluye varios ítems que buscan revitalizar la economía y sanear las finanzas públicas, verbigracia, fomentar las exportaciones y subir la edad mínima de jubilación. Uno de sus puntos concierne especialmente a Uruguay y se refiere al Mercosur. Lisa y llanamente propone: “Acabar con la unión aduanera del Mercosur a fin de posibilitar que Brasil pueda firmar acuerdos bilaterales sin depender del apoyo de los demás miembros del Mercosur”. Dado que esta propuesta cuenta con el apoyo del presidente del Senado, del Ministro de Hacienda, de un buen número de legisladores y según versiones de prensa fue “muy bienvenida” por la presidente Rousseff, debemos ponderarla debidamente.

El Mercosur es una gran ficción como institucionalidad desde hace bastante tiempo, pero de la que nuestro país sigue obteniendo beneficios comerciales vitales. Los papelones internacionales que protagonizó el bloque en los últimos años y su absoluta incapacidad para ponerse de acuerdo en una estrategia de acuerdos de libre comercio lo han llevado a una parálisis deplorable en el contexto de un mundo cada vez más integrado. Debe reconocerse que el canciller Nin Novoa intentó desarrollar un plan inteligente con el planteo de un acuerdo Mercosur-Unión Europea en dos velocidades, pero no caminó. Ahora Brasil, para salir de la recesión, quiere desplegar una política comercial más decidida y eficiente y lo que está anunciando es que se cansó de Argentina y se va a cortar solo.

Ante esta situación Uruguay no puede permanecer en su habitual pasividad y debe prepararse para lo que puede ser la implosión formal del Mercosur. No necesariamente es lo que va a ocurrir, pero es una posibilidad suficientemente real como para no estudiarla. Quizá el resultado no sea del todo negativo si se lo sustituye por tratados bilaterales con Argentina y Brasil y logramos desarrollar una estrategia de inserción internacional más proactiva y global, como debimos estar haciendo desde hace un buen tiempo.

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