Hebert Gatto
Hebert Gatto

La ideología y el MPP

El programa que ratificó el Décimo Congreso del Movimiento de Participación Popular no resulta innovador.

El programa que ratificó el Décimo Congreso del Movimiento de Participación Popular no resulta innovador.

Promete lo obvio: distribuir con justicia, favorecer inversiones productivas, fortalecer empresas estatales, priorizar la región, defender el medio ambiente, transparentar los partidos, otorgar voto a los uruguayos radicados en el exterior, ampliar la nómina de derechos humanos. Para ello propone robustecer al FA, respetar el 6% para la educación, propiciar la ciencia y apoyar al gobierno. Un conjunto de medidas que, con esa generalidad, salvo apoyar al gobierno, cualquier partido podría adoptar.

Lo curioso del MPP es lo que sobrevive de su pasado, los genes heredados. Según su Documento Base, el partido se sirve del “materialismo histórico”, ciencia marxista que investiga el desarrollo de las sociedades. Bajo su inspiración, pasado el período de “Refundación Nacional” que atravesamos, advendrá la Liberación Nacional, para desde allí alcanzar la etapa de “Construcción Socialista”. El Socialismo es el objetivo estratégico, el bien mayor que advendrá resuelta la “contradicción fundamental”, la que opone a los pueblos latinoamericanos con el imperialismo (estado superior del capitalismo).

Si al lector le cuesta entender esta periodización, puede consultar cualquier manual de la Academia de Ciencias de la URSS, tal los “Fundamentos de Filosofía Marxista Leninista” (Moscú,1974) o el “Diccionario Filosófico” de M. Rosental y P.Iudin (Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1965), o en el extremo, acudir, en cualquier librería de viejo, a las Obras escogidas de Mao Zedong.

Pese a su importancia, para esta concepción el Socialismo, período de felicidad colectiva, admite diversas definiciones, por más que todas lo describan como un modo de producción que sucede y niega al capitalismo. En tal sentido el MPP, como anteriormente el MLN acompañan y celebran este devenir. Si triunfara su programa, desaparecerían las empresas privadas cuya propiedad devendría social. Un fenómeno únicamente presente en Cuba y Viet Nam del Norte. Por más que el MPP no define cuando y cómo su Socialismo surgirá en el Uruguay. Sólo anuncia su futura presencia. Aún así ninguna gestión gubernamental de la izquierda, incluso transicional, podrá obstaculizarlo. Algo que no fue considerado por Mujica quien condujo su gobierno por la senda de un lozano capitalismo.

Sin embargo, pese a que estos dogmas se ratifican programa tras programa, crece la certeza que las creencias ya no importan, que la ideología dejó de caracterizar los partidos. Para conseguir el éxito, como demostró el FA alcanza con aumentar el producto disminuyendo la pobreza. En tal caso el modelo social prometido sólo es un adorno, una invocación ritual, un tributo al pasado. El inútil decorado de una obra sin libreto. ¿Será así? ¿Tanto mutó la izquierda que abdicó de sus fines últimos? ¿Para sus partidos, nada significa el puerto de destino? ¿Es pensable que la ideología, la misma que hace unos pocos años motivaba su práctica y que tantas veces se dirimió armas en mano, haya perdido interés? ¿Y si ése no fuera el caso, si el objetivo igualitarista importara aún admitiendo las muchas inequidades del capitalismo, para qué insistir en sustitutos perimidos cargados de fracasos centenarios como es el caso del socialismo?

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