Gustavo Penadés
Gustavo Penadés

Se ajusta por imprevisión

Después de diez años en que todo era favorable es increíble que el Frente Amplio esté llevando adelante un ajuste fiscal, y el país temblando ante la amenaza de perder el grado inversor.

Después de diez años en que todo era favorable es increíble que el Frente Amplio esté llevando adelante un ajuste fiscal, y el país temblando ante la amenaza de perder el grado inversor.

Fueron diez años de crecimiento continuado como nunca se había visto en la historia, producto de la conjunción de factores externos positivos y de la sensatez de continuar las líneas fundamentales que venían de las administraciones anteriores. La actividad económica fue mejorando de año en año y esto llevó a que los gobernantes creyeran que esa dinámica se mantendría incambiada en el tiempo. Se olvidaron de razonar que en economía los ciclos existen, y que tras los buenos tiempos siempre vienen los malos. Se actuó con imprevisión, gastando más de lo que se lo debía haber hecho. Pero lo peor es que ese gasto no tuvo un correlato en la mejora sustancial de los servicios públicos.

En cuestiones básicas no se avanza, sino que se retrocede. Alcanza con ver el crecimiento constante de la violencia urbana pero también de la rural. La infraestructura básica sigue en vueltas con rutas destrozadas y un ferrocarril que languidece sin rumbo. En materia de educación pública, las inversiones en infraestructura y equipamiento sumadas a la justa e importante mejora de salarios, no se ven acompañadas de un principio de mejora en los resultados. Por el contrario, las administraciones van pasando y cada una que asume viene con diagnósticos y planes milagrosos que al tiempo son desechados sin ser siquiera evaluados.

Pero el aspecto más preocupante es el de que la sociedad uruguaya está muy lejos de empezar a estar más integrada sino que, por el contrario, ofrece a diario signos crecientes de fractura sin indicios de que ese proceso negativo comience a revertirse.

Lo que se hizo durante estos años fue inyectar dinero y sumar personas al Estado, cuya estructura y prácticas se mantienen incambiadas desde 1995; mientras que, por fuera del mismo, se fue ambientando otra red de organismos sin control alguno.

Hoy el gobierno no tiene ingresos suficientes para mantener el ritmo del gasto. Ya no hay espacio para aventuras como las de Ancap, Antel, Pluna puerto de aguas profundas, Fondes, AlasU, y Regasificadora. Estos son parte de los emprendimientos progresistas en los que se fueron miles de millones que todos seguimos pagando.

Todo esto pinta un Frente Amplio que se llenó la boca criticando a los partidos tradicionales, acusándolos de cuanto disparate se le ocurría decir, pero que no supo llevar a la realidad ninguna mejora sustancial en los servicios que el Estado le ofrece a los contribuyentes. Además, hace un par de años también escuchábamos que el país “estaba blindado” y los reclamos de prudencia del Partido Nacional eran tachados de ignorantes y alarmistas. Hoy, ese mismo equipo económico opina como si nada tuviera que ver con lo que pasó, siendo que ese equipo, con el Cr. Astori a la cabeza, estuvo en el timón desde 2005.

Lamentablemente, las consecuencias de los errores ya se están viendo y sufriendo. La actividad económica enlentecida, el empleo comenzó a afectarse, y la consecuencia inevitable será que el poder adquisitivo y la calidad de vida de las familias por una u otra vía se verán afectados.

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