Graciana del Castillo

Los 50 días de Trump

El 11 de marzo marca los primeros 50 días del Gobierno de Trump. A la oposición demócrata y a los medios que en general la respaldaban, el triunfo de Trump los tomó totalmente de sorpresa. Una espectacular “marcha de mujeres” en su contra tuvo lugar al día siguiente de la inauguración.

El 11 de marzo marca los primeros 50 días del Gobierno de Trump. A la oposición demócrata y a los medios que en general la respaldaban, el triunfo de Trump los tomó totalmente de sorpresa. Una espectacular “marcha de mujeres” en su contra tuvo lugar al día siguiente de la inauguración.

Tal manifestación de unidad hubiera sido más útil antes de las elecciones. El rechazo que generaba Hillary Clinton aún entre los demócratas no lo permitió. Parecería entonces que un primer impacto positivo del gobierno de Trump ha sido unificar la oposición demócrata. Lo que está por verse es cómo actuará esa fuerza política en el Congreso y con miras a las próximas elecciones.

Lo que llevó a Trump a la victoria fue la tremenda desconformidad de la gente con las clases dirigentes. Mientras que para el presidente Obama el estado de la economía fue su gran desafío al asumir, para el presidente Trump, el gran desafío es unificar a un país donde “Washington se enriquece, pero la gente no participa en el aumento de la riqueza”. Esto abarca una serie de temas tanto de política nacional como de inmigración y comercio.

Los nombramientos del general Flynn como Jefe de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y de Stephen Bannon como su principal estratega fueron sin duda desafortunados, pero entendibles dado el papel que tuvieron durante la campaña. Lo que sí fue un error garrafal fue la reconfiguración del “Comité de los Principales” del Consejo de Seguridad Nacional, en la que Bannon participará en forma permanente y el Presidente de las Fuerzas Conjuntas y el Director de Inteligencia Nacional solo en temas que los involucre directamente. Esto va totalmente en contra del objetivo de este consejo que era “despolitizar” la seguridad nacional y tratar los temas en forma integrada.

Es aún muy pronto para pronosticar qué va a pasar con los varios y complejos temas relacionados al Kremlin. Lo bueno es que los contactos con el embajador ruso que Flynn negó bajo juramento, llevaron a que Trump lo reemplazara con el Teniente General H.R. McMaster, de sólida reputación. Así es que, aunque a tropezones, Trump llega a los 50 días en el poder con un excelente equipo sobre seguridad nacional y política exterior, incluyendo, además de McMaster, al general Mattis en Defensa y al canciller Tillerson.

Lo que aún está por verse, y que sin duda sería un gran alivio es ver si McMaster tiene suficiente fuerza para revertir la decisión de Flynn y reducir la influencia de Bannon quien es una terrible influencia en la Casa Blanca y una pieza clave en la continua confrontación con la prensa. No solo ignora la Constitución que establece libertad de prensa, sino que acusa a esta de ser “el partido de oposición”.

En el discurso triunfalista de Trump a la Conferencia de Acción Política Conservadora, dos años después de que fuera abucheado, no presentó ningún detalle de las políticas que piensa adoptar. En un discurso mucho más moderado a ambas cámaras del Congreso, Trump tampoco se explayó demasiado pero sí omitió muchos de sus temas controversiales. Como parte de esa nueva moderación también cabe mencionar visitas y llamadas de Mattis y Tillerson para aliviar preocupaciones y mejorar relaciones con México, Europa e Irak.

Contrariamente a muchos políticos, Trump se mantiene fiel a sus promesas de campaña. Por eso ni bien asumir trató de cerrar la frontera temporariamente a aquellos que venían de países que él considera de alto riesgo. Con una división clara de poderes y controles entre ellos, el sistema americano es fuerte. Fue así que el sistema judicial le impidió cerrar la frontera y tuvo que suavizar bastante la propuesta.

Hasta ahora Trump solo ha pasado algunos decretos sobre temas sin mayor importancia. Los republicanos pueden derogar el Plan de Salud (“Obamacare”) sin ningún voto demócrata, utilizando el proceso de reconciliación del presupuesto que ayudó a aprobar la ley inicial. Pero necesitarían apoyo demócrata en el Senado para conseguir los 60 votos necesarios para evitar el “filibuster” (tácticas dilatorias u obstructivas para impedir que un proyecto de ley se presente o apruebe). Sin eso, le será bien difícil reemplazar el Obamacare y dejaría a más de 20 millones de personas sin seguro médico. Sería un suicidio político. La propuesta reciente sobre salud, así como otras medidas que pueden estar afectadas por el “filibuster” como la desregulación, la derogación de Dodd-Frank (ley que regula al sistema financiero) y la vacante en la Suprema Corte pondrán a prueba la capacidad de Trump para gobernar.

En los próximos días y meses se tendrá una idea más clara de si las expectativas de crecimiento, baja en los impuestos corporativos y desregularización, que ha llevado a un boom en el mercado de valores, es sostenible o no. Los agentes económicos evaluarán día a día la probabilidad de que el Presidente pueda, o no, lograr que el Congreso apruebe sus reformas y su Plan de Infraestructura.

Entre tuits, señales confusas, discursos o acciones inconexas, acusaciones y la buena noticia de que en febrero se crearon 235 mil nuevos empleos (24% más que el promedio en 2016), han pasado 50 días sin un momento de tedio.

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