Francisco Faig
Francisco Faig

Visiones en pugna

La inseguridad es la principal preocupación de los uruguayos. El gobierno lo sabe y salió decidido a mostrar que está enfrentando el problema y que además lo peor ya pasó. Los partidos de oposición creen que no es así. ¿Cuál de estas dos visiones logrará prevalecer?

La inseguridad es la principal preocupación de los uruguayos. El gobierno lo sabe y salió decidido a mostrar que está enfrentando el problema y que además lo peor ya pasó. Los partidos de oposición creen que no es así. ¿Cuál de estas dos visiones logrará prevalecer?

El gobierno ha presentado mejoras porcentuales en bajas de algunos delitos. Sin embargo, cuando se verifican las cifras concretas, esas mejoras son francamente marginales. Entre 2015 y 2016, por ejemplo, hubo un 3,4% menos de rapiñas. Pero en verdad se pasó de un promedio de 53 rapiñas diarias a uno de 51 al día. Y en 2016, a pesar de esta mejora tan promocionada, la verdad es que los datos terminaron siendo muy parecidos a los de 2014, cuando el promedio también fue de casi 51 rapiñas diarias.

Esos datos de 2014 son claves. Porque fue cuando hubo 101.683 hurtos y 18.577 rapiñas denunciados, pero también hubo elecciones. La inseguridad ya era el principal problema; se trató en campaña electoral y Vázquez triunfó ampliamente. Ganó con distancia en Montevideo, donde ocurrieron 15.342 del total de las rapiñas denunciadas. Incluso Vázquez triunfó con mayor margen en los barrios populares de la capital, allí donde la inseguridad era y es peor que en los barrios acomodados.

Cuando el presidente insiste con que la inseguridad no es tan grave como cree la oposición, en realidad está repitiendo lo que ya señaló en 2014. Podrá disgustar a los más informados que analizan, comparan y saben que la situación es mala. Pero lo cierto es que la polémica por convencer a la opinión ya ocurrió. Y Vázquez ya la ganó. Si la oposición envía mensajes que suenan más o menos parecidos a los que promovió en aquel año de elecciones, entonces es claro que la visión que terminará primando, como en 2014 y sin ninguna duda, será la oficialista.

Muchos se preguntarán cómo puede ocurrir que allí donde se concentra mayor inseguridad sea donde el Frente Amplio gane por más distancia. Obviamente, hay varias razones. Pero una muy importante y algo olvidada es la que refiere a aquella vieja teoría de la pirámide de Maslow, según la cual hay una jerarquía de necesidades humanas y es solo cuando se satisfacen las necesidades más básicas que la gente aspira a desarrollar deseos más elevados.

La clave está en asumir que luego de la tragedia de 2002, fue en esta década frenteamplista que las clases populares lograron satisfacer sus necesidades más básicas: alimentarse mejor y no pasar tanto frío en invierno, por ejemplo. Es así que si bien sufren hoy más que otros la inseguridad, también es cierto que confían más que otros en la izquierda gobernante para resolver esas necesidades de protección que son, naturalmente, de segundo orden con relación a las más básicas.

De vuelta: podrá disgustar a los más informados que analizan, comparan y saben que hubo viento de cola internacional y que, incluso, las políticas sociales de esta década podrían haber sido mucho mejores. Pero la realidad es esta. Negarla, relativizando esta década ganada por las clases populares o queriendo dar el mismo debate que en 2014 sobre la inseguridad, lo único que logra es facilitar la tarea electoral de un Frente Amplio que se mantiene más fuerte de lo que muchos creen.

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