Francisco Faig
Francisco Faig

No se van a juntar

Novick insiste con que la oposición debe juntarse. Pero eso no ocurrirá.

Novick insiste con que la oposición debe juntarse. Pero eso no ocurrirá.

Juntarse quiere decir formar una especie de concertación como la alcanzada para las elecciones de mayo de 2015, pero en todo el país. Implicaría pues que los partidos Nacional, Colorado, de la Gente e incluso Independiente, comparecieran bajo un mismo lema sin desmedro de conservar sus perfiles e identidades propias. Para simplificar la descripción, sería una especie de movimiento similar al ocurrido con el Frente Amplio de 1971, que permitió a varios partidos y sectores políticos una mayor acumulación electoral sin desdibujar por ello sus diferentes identidades.

Con las reglas actuales esa concertación nacional obligaría a que todos los partidos llevaran un candidato presidencial único en octubre de 2019, surgido de elecciones internas previas. El escenario sería pues que listas parlamentarias coloradas, independientes, blancas y de la gente promoverían al candidato presidencial de la concertación que, en el estado actual de la opinión, previsiblemente tendría origen blanco.

Además, en lo departamental, sobre todo candidatos blancos y colorados a intendente, acumularían sus votos para vencer la sumatoria electoral de los candidatos del Frente Amplio. Esa concertación de partidos tendría así más chances de ganar las intendencias de los cuatro departamentos del litoral norte, que presentan elecciones municipales disputadas, y las de Rocha, Canelones y Montevideo.

Cualquiera que haya leído hasta aquí la descripción de lo que implicaría juntarse se dará cuenta de que lo propuesto por Novick no ocurrirá. El argumento más usado es que los partidos opositores no precisan juntarse ya que la instancia para prever una gobernabilidad futura es el balotaje. A nivel departamental, los autónomos y poderosos caudillos, en general no estiman necesaria esta forma de apoyo del otro partido tradicional para ganar. Prefieren, incluso, con tal de ensanchar sustentos, dar señales de concordia con José Mujica.

A lo sumo podrá ocurrir que los partidos de oposición definan grandes líneas de acuerdos de políticas públicas claves antes de octubre de 2019, de forma de mostrar al votante que hay una voluntad de entonación nacional común. Pero ni siquiera eso está garantizado, ya que en los distintos partidos se hará cada vez más grande lo que podría llamarse la “tentación Besozzi”: en vez de confrontar con el Frente Amplio duramente, acercar posiciones y mostrar entendimientos para intentar seducir así a los miles de desencantados de la izquierda.

Ya sea por la renovación de un batllismo de izquierda colorado, ya sea por cercanía socialdemócrata Independiente; o ya sea por cálculos legítimos aunque locales y menores, lo cierto es que no habrá ninguna concertación opositora. Nadie quiere en verdad juntarse. Ni siquiera el propio Novick, cuya insistencia actual no convencerá a desconfiados dirigentes que tienen bien presente los acuerdos que pactó con Martínez en Montevideo a fines de 2015.

¿Quizá tanta insistencia sea en verdad la táctica propia de Novick para quedar liberado cuando se constate que nadie se juntará? Podría legitimar así futuros acuerdos nacionales con un Frente Amplio de candidato moderado. Quién sabe.

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