Francisco Faig
Francisco Faig

Embrollo progre

En estos doce años de gobierno del Frente Amplio (FA) es difícil encontrar una coyuntura en la que la izquierda parezca más embrollada. ¿Acaso le costará una división mayor de consecuencias electorales graves?

En estos doce años de gobierno del Frente Amplio (FA) es difícil encontrar una coyuntura en la que la izquierda parezca más embrollada. ¿Acaso le costará una división mayor de consecuencias electorales graves?

Por un lado, hace ya un par de semanas que Vázquez no puede ser más claro en torno al caso Sendic. Con todo lo que se sabe y con todo lo que razonablemente se presume, parece entera terquedad autodestructiva que el vicepresidente y su sector político sigan tensando la situación del FA. Es que están dispuestos a poner en juego no solamente el vínculo institucional entre tribunal de conducta política-plenario y presidente de la coalición, y con ello las bases mismas de la estructura interna frentista, sino también su gobernabilidad parlamentaria. Todo con tal de resistir las consecuencias más honorables de la evidencia de su corrupción y su mentira.

Por otro lado, la situación de Venezuela parece ser el nudo gordiano que terminará por ahorcar la solidaridad izquierdista con el gobierno del FA. Increíblemente, la bancada oficialista no respaldó en Diputados la tarea del canciller en Mercosur; obreros (por el Pit-Cnt) y estudiantes (por la FEUU) van unidos y adelante en el respaldo a la dictadura de Maduro; y una cierta izquierda de sentido democrático, vinculada muchas veces a la generación 83, se hace liliputiense frente a los golpes del bombo populista de la barra del Partido Comunista y sus aliados.

Mientras que todo esto ocurre, el FA protagonizó una criolla escena de realismo mágico: un sonriente Miranda dio “el bienvenido y la bienvenida” a comunistas chinos para, solazados, conversar de democracia. Excluyeron entre otros temas vesicantes, atisbo, Tiananmen 1989. También, ese mismo FA logró acuerdos con parlamentarios de la oposición para votar artículos clave de su Rendición de Cuentas en Diputados. La señal es clara: el FA puede contratar bomberos si hay peligro de incendios que hundan el barco progresista.

Una visión pesimista sobre el futuro del FA señalará que nunca hubo nada tan grave como la corruptela de la lista 711, con su dupla Sendic-De León que ha mentido con descaro sobre sus títulos universitarios y utilizó a piacere sus tarjetas corporativas. La vicepresidencia de Sendic oficiará así de permanente espada de Damocles moral sobre todo el FA que, además y por si fuera poco, enfrenta el desafío electoral de renovar a sus principales figuras. Capaz Martínez sea buen candidato, pero no es mago.

Sin embargo, una visión más cínica dirá que a fin de cuentas y a pesar de las posiciones contradictorias de varios sectores del FA, la verdad es que lo de Venezuela no es tema relevante para la opinión pública; que se salió adelante en la coyuntura de la Rendición de Cuentas con capacidad de articulación; y que, renuncie o no, a nadie le importa Sendic porque ya está electoralmente condenado. Si además se tiene presente que falta la eternidad de dos años para las elecciones y que el gobierno se aseguró mantener las canillas abiertas del gasto público para cuando lleguen esas decisivas instancias, ahora solo es cuestión de aguantar el chaparrón y desensillar hasta que aclare.

Infelizmente, el signo político de esta era progre es más bien el cinismo.

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