Fanny Trylesinski
Fanny Trylesinski

Confesiones preocupantes

Se dio a conocer el Proyecto de Rendición de Cuentas enviado por el Poder Ejecutivo al Parlamento. Es especialmente interesante la lectura del documento que acompaña a este Proyecto titulado “Exposición de Motivos” ya que se advierte en el mismo un cambio de estilo. Históricamente se presentaba una imagen edulcorada de la economía uruguaya y de la excelente gestión que nos ofrendaba el equipo económico de turno. La tarea de los jerarcas consistía en asignar jugosos recursos adicionales bautizados como “espacios fiscales” que, el crecimiento económico y el consecuente incremento en la recaudación de impuestos nos generaba.

Se dio a conocer el Proyecto de Rendición de Cuentas enviado por el Poder Ejecutivo al Parlamento. Es especialmente interesante la lectura del documento que acompaña a este Proyecto titulado “Exposición de Motivos” ya que se advierte en el mismo un cambio de estilo. Históricamente se presentaba una imagen edulcorada de la economía uruguaya y de la excelente gestión que nos ofrendaba el equipo económico de turno. La tarea de los jerarcas consistía en asignar jugosos recursos adicionales bautizados como “espacios fiscales” que, el crecimiento económico y el consecuente incremento en la recaudación de impuestos nos generaba.

Ahora, el estilo es mucho más realista respecto a las perspectivas de crecimiento. En la Rendición el gobierno se preocupa por fundamentar por qué la expansión del gasto público debe ser muy limitada, aunque por supuesto sin renunciar a un aumento sobre lo que ya estaba comprometido el año anterior.

La primera conclusión es que antes de considerar gastos adicionales el “espacio fiscal” proyectado para 2018 desapareció y en realidad lo que quedó es una cifra de algu-nas decenas de millones de erogaciones para las cuales es necesario encontrar financiamiento.

La pregunta lógica que surge es, si la economía creció más de lo esperado en 2016 y las perspectivas de crecimiento en 2017 son mejores que las proyectadas el año pasado, ¿por qué no aparece el famoso espacio fiscal que deleitaba en el pasado a los campeones del gasto público?

Es aquí donde el Poder Ejecutivo se ve obligado a admitir que ese potencial “espacio fiscal” se hizo humo fundamentalmente por un cúmulo de errores, omisiones y falta de previsión. Algunos botones de muestra:

El BPS acumula un déficit creciente provocado por sucesivas decisiones de estos gobiernos que creyeron que junto con ellos había llegado la prosperidad eterna.

La más grave, es que la cantidad de jubilados crece año a año a un ritmo de vértigo y la asistencia financiera de parte del Gobierno Central crece en forma exponencial para tapar el agujero. Gentileza de la reforma que las mismas personas -algunas en los mismos cargos- impulsaron y que alegremente todo el sistema político apoyó. Parece que ahora la culpa la tienen los servicios técnicos del BPS que subestimaron el impacto de la ley de 2009. Pero ya han pasado muchos años donde los números reales están arriba de la mesa. Aquellos errores de estimación no son excusa para expresar sorpresa en 2017.

Por otra parte el gobierno debe reservar recursos para pagar los juicios que surgieron por la torpeza de la administración Mujica respecto a los aumentos otorgados en la ley de presupuesto y luego negados administrativamente a funcionarios judiciales.

Además no se contará con los 90 millones de dólares anuales que el BROU transfería a rentas generales porque necesita recapitalizarse para cumplir con las normas banco centralistas. Otra sorpresa que no debió ser tal porque la normativa se conoce desde 2013.

En definitiva la presunta prudencia viene de la mano de la necesidad de reconocer una serie de errores injustificables de modo de disuadir a sus propias huestes de ejercer su compulsión a gastar dineros ajenos que terminen en un desmadre aún mayor de las cuentas públicas.

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