Diego Fischer
Diego Fischer

“Viva la pepa”

Es una mezcla explosiva de alcohol, cocaína y falta de límites. Este cóctel que no es nuevo, que se da desde hace varias temporadas en casi todos los balnearios del país, parece haber alcanzado límites sin precedentes en Punta del Este en lo que va de la temporada. No es un monopolio exclusivo de las playas de Maldonado y Rocha, (en Montevideo hay zonas que padecen desde hace mucho tiempo este fenómeno y en Buenos Aires también); pero por sus dimensiones y la cantidad de gente que se ve afectada ha saltado a las portadas de los medios de comunicación. El País informó ampliamente en su edición de ayer sobre el tema y las fotografías que publicó fueron elocuentes.

Es una mezcla explosiva de alcohol, cocaína y falta de límites. Este cóctel que no es nuevo, que se da desde hace varias temporadas en casi todos los balnearios del país, parece haber alcanzado límites sin precedentes en Punta del Este en lo que va de la temporada. No es un monopolio exclusivo de las playas de Maldonado y Rocha, (en Montevideo hay zonas que padecen desde hace mucho tiempo este fenómeno y en Buenos Aires también); pero por sus dimensiones y la cantidad de gente que se ve afectada ha saltado a las portadas de los medios de comunicación. El País informó ampliamente en su edición de ayer sobre el tema y las fotografías que publicó fueron elocuentes.

La movida que termina —casi siempre— en trifulca y desmanes, empieza sobre la medianoche cuando la muchachada se junta a hacer la previa en la Rambla que circunvala el puerto de Punta del Este. Llegan ya con una dosis respetable de alcohol encima, que se multiplicara en las horas siguientes y a la que en muchos casos se le suma cocaína y marihuana. Basta con caminar por allí a las horas mencionadas para sentir el olor a porro.

Se sabe, en la Península a esa altura pululan los restoranes, lugares de comida y boliches que en la noche alcanzan la mayor concurrencia. También toda la Rambla está rodeada por edificios de apartamentos en los que miles de veraneantes se afincan para disfrutar de sus vacaciones. No importa si es o no una de las zonas más caras de Punta del Este, lo que interesa y preocupa es que allí hay gente que quiere descansar y otros muchos, trabajar.

El clima se pone espeso pasada la hora cero, cuando la muchachada llega en sus motos de alta cilindrada y toman literalmente por asalto veredas y muros. Lo que viene después puede uno imaginárselo: gritos, insultos y hasta grescas. Si usted con su familia quiere caminar por la zona, se topará con patotas que meten miedo, además de dar un espectáculo lamentable. Allí se mezclan argentinos y uruguayos y muchas veces la diferencia de nacionalidades en estos tiempos de desencuentros entre los gobiernos de ambos países genera escaramuzas. También hay una presencia creciente de jóvenes en moto con escape libre provenientes de las zonas periféricas de Maldonado que, tan alcoholizados como los otros, demarcan territorio con actitud desafiante.

La presencia policial es muy escasa o nula. Los inspectores de tránsito se dedican a hacer espirometrías casi exclusivamente a los conductores de automóviles e ignoran a los que visiblemente borrachos andan en motos. Claro que la responsabilidad no es en este caso solamente de la Policía o de los inspectores municipales. Las autoridades pecan de indulgencia o de hacer la vista gorda, es cierto y allí está una parte del problema. No obstante, aquí los principales responsables son los padres. Porque los protagonistas de este Viva la Pepa son varones y mujeres cuyas edades oscilan entre los 16 y 19 años. En su gran mayoría gozan de un poder económico medio alto y alto, pero carecen del más mínimo respeto y apego a las normas de convivencia social. ¿Sabrán sus padres dónde, con quién y qué hacen sus hijos cuando salen de noche?. A veces se confunden los mensajes y quizás el veranear en un país que legalizó el cultivo de la marihuana y en el que la política tiene prioridad sobre la ley, lleve a que mucha gente crea que en el Uruguay turístico vale todo; incluso jugar con el futuro de los más jóvenes.

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