Diego Fischer
Diego Fischer

De la señora K a Mauricio Macri

"Sigue siendo hermosa, por más torres que hayan construido”, este comentario lo escuché de un turista argentino que no ocultaba su alegría de haber podido regresar con su familia a Punta del Este.

"Sigue siendo hermosa, por más torres que hayan construido”, este comentario lo escuché de un turista argentino que no ocultaba su alegría de haber podido regresar con su familia a Punta del Este.

El hombre de unos 45 años hablaba con la inconfundible tonada de los porteños de barrio Norte y creo que le resultaban escasos los adjetivos para calificar las bondades la costa uruguaya y del Uruguay todo. Estaba haciendo el check out en un conocido hotel de la Parada 9 de la Mansa, luego de haberse hospedado con su mujer y sus dos hijos más de una semana. En su conversación comentaba que hacía seis años que no venía a Uruguay por las trabas que los gobiernos de los Kirchner fueron imponiendo gradualmente. “No sabe cómo extrañamos Punta del Este todo este tiempo “.

Algo similar me manifestó Alfredo Muschetti, un hombre de 78 años que -como siempre dice- nació el mismo día que se inauguró el entonces Hotel Nogaró (6 de enero de 1938) y salvo en la década que gobernó Perón (1946-1955) y los años en que los Kirchner ocuparon la Casa Rosada, jamás faltó un verano a Punta del Este. Aunque en el caso de Muschetti, su vínculo con la Península arranca años antes cuando sus padres se conocieron en la casa La Chaumiere del Emir Arslán en el verano de 1925.

Deben ser centenares o miles las historias similares que se han escuchado en este mes de enero en Punta del Este y otros puntos de la costa uruguaya. Lo cierto es que los argentinos, una vez más, demostraron su querencia por nuestro país. Ese amor -muchas veces no correspondido- quedó en evidencia ni bien el gobierno del presidente Mauricio Macri levantó el cepo cambiario y todas las medidas que restringían la libre salida de los argentinos de su país. Pudieron optar por Brasil, donde la diferencia de precios es notoria con Uruguay, pero no, volvieron al lugar que una vez los cautivó y en el que echaron raíces. Esto sucedió en el mes que terminó ayer y todo indica que el panorama será igual en este febrero que comienza hoy.

¿Qué representa el regreso de los argentinos? Trabajo para los uruguayos y oxígeno para los gobiernos departamentales de Maldonado, Rocha y Colonia, cuyas nuevas autoridades estaban viendo con preocupación la desaceleración de la economía local. Todos los que habitan la costa este del país, saben que una buena temporada turística asegura el bienestar para mucha gente en el invierno.

En declaraciones formuladas a El País ayer, la ministra de Turismo Lilián Kechichian, se atribuyó “modestamente” el éxito de la temporada, porque su Ministerio ha sido “muy eficiente” en la promoción en la región y fuera de ella. Sin restarle méritos, me inclino a pensar que la clave está en el nuevo gobierno argentino que, en menos de una semana, desarticuló la maraña de medidas y trabas implantadas por los Kirchner cuyo resultado fue aislar a la Argentina del mundo y perjudicar al Uruguay como ni siquiera el primer peronismo lo hizo.

Para aquellos que le rendían pleitesía a la señora Cristina Fernández y que expresaban su admiración a la Cámpora. Y aún hoy ven en el fenecido gobierno argentino un modelo a seguir, sepan cuánto daño a los ciudadanos de a pie y a los trabajadores de nuestro país, causó la señora que no quiso entregarle la banda presidencial a Mauricio Macri.

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