Diego Fischer
Diego Fischer

Mujica y los aplausos

La presencia del Presidente José Mujica y su discurso en la clausura de la exposición Rural del Prado, fue una prueba elocuente de lo que deja su gobierno: desencanto y un rosario de promesas incumplidas. También un país en el que en una misma tribuna pueden estar juntos el sector productivo que mayor riqueza genera en Uruguay y todo el espectro político de la sociedad. No hubo en el Palco Oficial del Prado caras crispadas ni gestos adustos. No es poca cosa para un Uruguay que conoció en tiempos no muy lejanos cómo el hoy Presidente de la República integraba un grupo de iluminados que se alzó contra gobiernos constitucionales.

El sábado fue la última presentación de Mujica, como Presidente de todos los uruguayos, en el Prado. Su alocución, breve, si tenemos en cuenta la incontenible verborragia que lo caracteriza, fue precedida por un discurso del presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Raúl Echeverría. Según la crónica de El País, el titular de la ARU fue ocho

La presencia del Presidente José Mujica y su discurso en la clausura de la exposición Rural del Prado, fue una prueba elocuente de lo que deja su gobierno: desencanto y un rosario de promesas incumplidas. También un país en el que en una misma tribuna pueden estar juntos el sector productivo que mayor riqueza genera en Uruguay y todo el espectro político de la sociedad. No hubo en el Palco Oficial del Prado caras crispadas ni gestos adustos. No es poca cosa para un Uruguay que conoció en tiempos no muy lejanos cómo el hoy Presidente de la República integraba un grupo de iluminados que se alzó contra gobiernos constitucionales.

El sábado fue la última presentación de Mujica, como Presidente de todos los uruguayos, en el Prado. Su alocución, breve, si tenemos en cuenta la incontenible verborragia que lo caracteriza, fue precedida por un discurso del presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Raúl Echeverría. Según la crónica de El País, el titular de la ARU fue ocho veces interrumpido por los aplausos del público. Dejó en claro que los tiempos de la gran bonanza del campo son hoy parte de la historia. Y que el presente y el futuro próximo están signados por interrogantes. Calificó de "alarmantes" los costos de producción y sentenció que "el Uruguay está caro para producir y para vivir". Fustigó lo que ha sido la política de inserción internacional del país, condicionada por un Mercosur que no funciona.

La alocución de Etcheverría fue respondida por el ministro de Ganadería y Agricultura, Tabaré Aguerre. Pero la parte más interesante llegó con el discurso de Mujica, quien tal vez esperaba agradecimientos y aplausos; no críticas y cuestionamientos como los que recibió. Serio, y tal vez tocado en su vanidad, sostuvo que a él a cualquier lugar adonde va, "le abren la puerta" y "eso no se lo regaló nadie y eso le ha servido al país" y añadió: "No me lo va a reconocer nadie hoy pero lo van a reconocer dentro de unos años, cuando reviente, nunca el país ha tenido el reconocimiento internacional que tiene hoy".

Es cierto Presidente que a usted con su peculiar forma de ser, su historia de vida tantas veces mal contada, le han abierto muchas puertas y ello ha sido útil. No sé si tan útil para el país como para su imagen personal. Los principales medios de comunicación del mundo han difundido su foto y hablan del Presidente más pobre del mundo. Y recogen en extensos reportajes sus frases de filosofía de boliche. Difícil es cuantificar cuánta más carne, granos y lácteos se han vendido gracias a sus viajes por el exterior y sus apariciones en la prensa internacional. Tampoco se puede saber cuántos inversores se decidieron por traer sus capitales a Uruguay, luego de escucharlo a usted en algún foro o leerlo en una entrevista. ¿Pero qué otra cosa tiene que hacer un Presidente, si no es trabajar para el país y el bienestar de su gente? ¿Para qué fue electo?

Si el agro en el Uruguay exporta el 80% de lo que produce y representa un porcentaje muy importante del PBI, es obvio que usted y sus ministros, están obligados a abrir puertas". Presidente, como usted dijo el sábado, pocas veces el Uruguay ha sido tema de comentario en el mundo como en estos años.

Pero no se olvide que esos comentarios son fruto de la ley del porro y
de las salidas del Pepe, el personaje que usted creó a imagen y semejanza de su persona.

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