Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Solidaridad con Venezuela

El pueblo venezolano sufre desesperadamente la falta de libertad política, el orden institucional no existe, las necesidades básicas están lejos de ser cubiertas y los presos políticos no gozan de defensa. La difusión de los hechos aberrantes vividos en Venezuela no es fácil por la tremenda persecución a los medios de comunicación, sin embargo, nada puede ocultar el horror que ahí se vive.

El pueblo venezolano sufre desesperadamente la falta de libertad política, el orden institucional no existe, las necesidades básicas están lejos de ser cubiertas y los presos políticos no gozan de defensa. La difusión de los hechos aberrantes vividos en Venezuela no es fácil por la tremenda persecución a los medios de comunicación, sin embargo, nada puede ocultar el horror que ahí se vive.

Por razones que son totalmente inentendibles y repudiables un dirigente del Pit-Cnt, señor Abdala, aseguró que en Venezuela no hubo golpe de estado. Suerte tiene este señor de ser libre de pensar en su país, aun erróneamente, y más aún de poder expresarlo libremente. Sin ningún derecho, afirmó que “el pueblo uruguayo es amigo de la revolución bolivariana, no hay ninguna vacilación en ese sentido”. ¡No señor! Bueno sería que vacilara y se informara antes de hablar en nombre del pueblo uruguayo, de hecho no debería invocarlo en ningún caso pues no lo representa. En cuanto a su interpretación de la democracia, bueno sería que repasara el texto de la Carta Democrática de la OEA que establece cuáles son los elementos esenciales de la democracia representativa: respeto a los derechos humanos, la separación e independencia de los poderes públicos y la libertad de expresión.

¿Cree usted señor Abdala que en Venezuela se respetan los derechos humanos?, ¿puede, con honestidad afirmar que matar de hambre un pueblo, reprimirlo hasta la muerte y dejarlo morir por falta de medicamentos es respetar los derechos humanos?

Fácilmente puede verse de la mencionada definición que no es necesario que se disuelva el parlamento para que no haya democracia, en efecto, quitarle las facultades al órgano de representación popular y eliminar la división de poderes es atentar contra la democracia.

Ya es ocioso mencionar que para que haya democracia debe haber respeto por las minorías y para ello la libertad de expresión es esencial para que las personas se formen una opinión libre de adoctrinamientos oficiales.

La posición oficial del gobierno uruguayo puede o no compartirse, sin embargo, sí es la posición del Uruguay.

La Cláusula Democrática de la OEA no es más que una forma de defender los derechos de los pueblos a través de la condena a los gobiernos autoritarios antidemocráticos. Aplicar esta u otra normativa de defensa de la democracia es obligación de todos aquellos gobiernos libres que, con responsabilidad internacional, han de condenar los gobiernos abusivos.

No se debe temer al aislamiento de Venezuela a consecuencia de la sanción a su gobierno en los organismos internacionales, pues es en favor del pueblo venezolano que los gobiernos democráticos deben manifestar el repudio al accionar de Maduro en contra de los derechos del pueblo que actualmente están absolutamente menoscabados.

La libre determinación de los pueblos es un principio de derecho internacional básico, respetarlo no implica que no se pueda aplicar las normas que legítimamente fueron aprobadas por los estados miembros. En el caso de Venezuela es el propio gobierno de ese país que se autoexcluye de la comunidad democrática internacional, despreciando no solo el orden interno de su país, sino también el orden jurídico internacional. Aplicarle la Carta Democrática de la OEA e iniciar el proceso hacia una suspensión o una eliminación de dicho organismo corresponde sin vacilaciones.

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