Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Un país dividido, un solo Presidente

El país ha quedado divido en dos fracciones luego de las campañas electorales. Sin analizar cuáles son las posibles causas de ello, pues han sido suficientemente analizadas, el futuro presidente debe gobernar para todos los uruguayos y así se comprometió a hacerlo Vázquez, pensando no en las próximas elecciones, sino en las futuras generaciones.

El país ha quedado divido en dos fracciones luego de las campañas electorales. Sin analizar cuáles son las posibles causas de ello, pues han sido suficientemente analizadas, el futuro presidente debe gobernar para todos los uruguayos y así se comprometió a hacerlo Vázquez, pensando no en las próximas elecciones, sino en las futuras generaciones.

El candidato electo ha mencionado que el país ya no es el mismo que en 2005 ni en 2010. Es cierto, el contexto internacional ha sido muy favorable para la economía nacional durante estos dos períodos de gobierno.

Vázquez no se refirió en forma concreta sobre cuáles serán los aspectos de gobierno cuya orientación revisará, pero sí puso énfasis en aspectos tales como educación, salud, vivienda, infraestructura, protección social, innovación, producción, medio ambiente y empleo decente y sostuvo que más allá de las divisas partidarias hoy ganó el Uruguay. Afirmó asimismo que no debe ni quiere trabajar solo y que construirá un gobierno sin ignorar a nadie, aunque buscará que se reflejen las mayorías porque esto es el alma de la democracia, aspecto que se comprenderá mejor una vez que lo explique con más detalle.

Ciertamente, los aspectos a los que hizo mención tienen mucho para mejorar y en la medida en que no se expresan medidas específicas, no se puede dar en este momento una opinión en cuanto al desarrollo de los mismos, aunque de todos modos, me referiré a alguno de ellos en esta columna.

Es cierto como dice, que el país ya no es el mismo que hace diez o cinco años. El impacto del llamado “viento de cola” fue muy favorable para el bolsillo de los habitantes, algunos de los cuales se vieron beneficiados por la mayor oferta y mejor calidad de empleo y otros obtuvieron el beneficio del crecimiento del país a través de planes de beneficencia altamente discutidos. Nadie duda de la necesidad de establecer planes de emergencia a los sectores más deprimidos de una sociedad en crisis, pero que esos planes perduren en períodos que ya la economía ofrece posibilidades de trabajar a las personas cubiertas por dichos planes, debiera ser revisado.

Otro aspecto prioritario y que, cuanto más se demore su solución mayor será el número de personas con escasas oportunidades de tener una vida digna, es el caso de la educación pública gratuita, en la que debiera incluirse la cobertura de los discapacitados, que debe ser revisada en todo su espectro, tanto en cuanto al horario de atención de los estudiantes, como la infraestructura edilicia y la adaptación de los programas a los tiempos que corren, a la vez que exigirles a docentes y estudiantes un desempeño enfocado hacia la excelencia.

La inversión en infraestructura, tanto edilicia como de obra pública, es imprescindible, a la vez que genera múltiples oportunidades de empleo y se puede aprovechar la inversión privada por medio de las concesiones de obras nacionales u otras formas de inversión público privada. Por su parte Lacalle Pou afirmó que a partir de ahora trabajará para que la agenda nacionalista cobre participación desde el Parlamento con acuerdos prácticos.

Por el bien del país, ojalá las buenas intenciones de ambos candidatos logren formar políticas de estado que permitan desarrollar el país en forma segura, sin odio de clases, con verdadera inclusión de todos los uruguayos.

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