Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Entre Guantánamo y los sirios

Fuertes voces a favor y en contra se levantan, tanto respecto de recibir a ciudadanos sirios como de los liberados de Guantánamo. Se ha fundado la decisión de acoger en nuestro país a unos y otros en razones humanitarias; ciertamente en uno y otro caso huelgan razones para desearles mejor calidad de vida.

Fuertes voces a favor y en contra se levantan, tanto respecto de recibir a ciudadanos sirios como de los liberados de Guantánamo. Se ha fundado la decisión de acoger en nuestro país a unos y otros en razones humanitarias; ciertamente en uno y otro caso huelgan razones para desearles mejor calidad de vida.

Al decidir a quiénes beneficiar con las condescendientes actitudes del gobierno se pudo haber elegido presos de Venezuela o de Cuba, quizás incluso habitantes de países africanos devastados por hambre y enfermedades, pero por alguna razón se inclinó la balanza hacia estos elegidos.

El caso de las familias sirias es radicalmente distinto que el de los liberados de Guantánamo; los sirios fueron objeto de compasión por el estado de sufrimiento en el que se encontraban, sin haber merecido tal situación por causa propia, sin embargo cabe la pregunta de por qué, si su entorno era similar al de tantos otros, se los eligió a ellos y cuáles fueron las razones para privilegiarlos con dádivas y protección públicas en vez de hacerlo con ciudadanos uruguayos que viven en condiciones de necesidad manifiesta.

De la situación de los presos de Guantánamo, presuntamente capturados por acciones terroristas, el gobierno de Estados Unidos fue el gran beneficiado, logró que un país le permitiera enviar parte de los presos que atentaban contra la imagen de país respetuoso de normas y derechos. No se puede desconocer adicionalmente, la visibilidad internacional que se sumó a la ya relevante notoriedad del presidente uruguayo y casi por azar y sin haber hecho nada para ser merecedores de la suerte recibida, seis fueron los seleccionados.

Es cierto que se alivianó el peso sobre el jefe de gobierno del país del norte y al decir de las palabras del presidente uruguayo, no solo razones humanitarias lo movieron a tomar la decisión, sino también oportunidades comerciales abiertas a través de la embajadora norteamericana, criterios que al entremezclarse pueden perder parte de su pureza y cristalinidad.

Si son ciertos o no los cargos que se les imputaron a quienes fueron detenidos en Guantánamo no lo podemos saber pues no fueron sometidos a la decisión de una justicia independiente, sin embargo, en caso de ser ciertas las acusaciones habremos traído personas que, para convivir en democracia tendrán que adaptarse a ello. Siendo refugiados serán personas libres que gozarán de su independencia y no deberían estar sujetos a contralores mayores que cualquier habitante de este país.

En ese contexto debemos esperar que, o bien quien haya tenido inclinaciones antidemocráticas e incluso violentas modifique su pensamiento y manera de actuar, de lo cual conocemos ejemplos varios y cercanos, o aun manteniendo sus principios, en aras de un agradecimiento sincero hacia un país que los alojó y les dio la posibilidad de una vida digna, resuelvan vivir con respeto hacia la sociedad en la que se integran.

En el mundo existe mucha injusticia, abuso, pobreza, sufrimiento e incluso esclavitud, en nuestro país cualquier habitante que cumpla con las normas de convivencia puede desarrollarse en un entorno de libertad y ello podría dar lugar a una corriente inmigratoria, que no busque, como las generaciones que nos precedieron, solo trabajar y formar una familia en paz educándola en los valores que dan cohesión a nuestra sociedad.

El tiempo dirá …

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