Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Democracia y trabajadores

Si algo caracteriza a la humanidad a lo largo de su historia es la lucha por la dominación de unos sobre los otros de forma más o menos violenta. Los métodos en pos de dichos objetivos varían según las características individuales de los contendores, el marco jurídico en el cual desarrollen su competencia y los tiempos que corran.

Si algo caracteriza a la humanidad a lo largo de su historia es la lucha por la dominación de unos sobre los otros de forma más o menos violenta. Los métodos en pos de dichos objetivos varían según las características individuales de los contendores, el marco jurídico en el cual desarrollen su competencia y los tiempos que corran.

A efectos de protegerse de los excesos de los más poderosos, constituidos en elites dominantes, las sociedades han intentado organizarse de distinto modo a efectos de impedir que se les limite o elimine por completo sus libertades individuales.

Las formas de organización pueden ser más o menos democráticas, entendiendo por democracia el gobierno de las mayorías. La experiencia parece demostrar que sin un marco jurídico adecuado, las mayorías tienden a imponer sus convicciones e intereses en forma arbitraria y aún despótica.

Las organizaciones gremiales se han creado, en principio, para organizar trabajadores, sea de una empresa o de un grupo de empresas, para lograr posiciones comunes que, fundadas en el número de personas que dicen representar, tengan suficiente peso para equilibrar la fuerza que eventualmente pudiera imponerse desde el poder empresarial.

La existencia de organizaciones gremiales no es bueno ni malo en sí mismo, las hay de todo tipo, el punto que ha de estar bajo análisis es la representación que alegan tener, es decir en un país democrático aplicar la democracia en la representación de los trabajadores. En el ámbito del trabajo debe tenerse presente y respetarse el derecho del trabajador a una retribución justa y condiciones de trabajo adecuadas, así como reconocerse el derecho del empresario a organizar su empresa, a proteger su inversión y a obtener una rentabilidad por el capital invertido.

Claro que no todo son derechos, las empresas tienen obligaciones respecto a sus empleados, sea que éstos estén organizados o no y los trabajadores deben desempeñar su tarea con esmero, a la vez que el Estado debe cumplir con su rol de regulación y control.

La articulación de los derechos y obligaciones de unos y otros está regulada por el ordenamiento jurídico, que pude ser, en algunos aspectos de orden público y en otros, subsidiario de la voluntad de las partes.
La expresión de la voluntad, en los casos en que existen organizaciones gremiales se realiza a través de éstas y las resoluciones que éstas tomen son obligatorias para todos los trabajadores comprendidos. Es por esto que la elección de los representantes debe respetar la forma democrática que cualquier organización, sea comercial o civil, está obligada a cumplir en nuestro ordenamiento jurídico y debe estar sujeta a los contralores estatales normales según la forma jurídica bajo la cual se organice.

Dado que todos los trabajadores estarán obligados por las decisiones de los gremios, han de ser todos ellos los considerados a efectos de formar los quórums y mayorías exigidas para designar representantes y dictar resoluciones. Éstas debieran ser garantías mínimas para salvaguardar los derechos de quienes con su trabajo contribuyen al desarrollo del país. Quizás sea un punto que deba estar en la agenda política en defensa de los trabajadores, de su derecho a la libertad de expresión, el derecho al trabajo y el derecho a decidir sobre sus representantes.

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