Antonio Mercader
Antonio Mercader

Semana Santa según Sturla

Los cristianos celebran hoy el Domingo de Ramos en recuerdo de la entrada triunfal de Jesús de Nazaret en Jerusalén y primer día de la Semana Santa que en Uruguay —caso único en el mundo— se llama oficialmente Semana de Turismo. El novel Arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, escribió años atrás un libro titulado “¿Santa o de Turismo? Calendario y secularización en Uruguay”, en donde explica cómo y por qué surgió hace casi un siglo esta curiosa denominación.

Los cristianos celebran hoy el Domingo de Ramos en recuerdo de la entrada triunfal de Jesús de Nazaret en Jerusalén y primer día de la Semana Santa que en Uruguay —caso único en el mundo— se llama oficialmente Semana de Turismo. El novel Arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, escribió años atrás un libro titulado “¿Santa o de Turismo? Calendario y secularización en Uruguay”, en donde explica cómo y por qué surgió hace casi un siglo esta curiosa denominación.

Allí, Sturla recuerda que el rótulo Semana de Turismo proviene de la ley de feriados de 1919, culminación de un proceso de “descristianización” encabezado por José Batlle y Ordóñez. Un proceso que alcanzó su mayor intensidad cuando se quitaron los crucifijos de hospitales y oficinas públicas (1905) y se eliminó la enseñanza de la religión en las escuelas (1909), todo ello en medio de apasionadas polémicas sobre la laicidad y la separación de la Iglesia del Estado resuelta en la Constitución de 1917.

A esas alturas el almanaque se convirtió en objeto de atención y debate por parte de políticos y legisladores. Basado en que el Estado uruguayo “no sostiene religión alguna” según la Constitución, el gobierno de la época impulsó la discusión sobre los nombres de los feriados. Así fue que en octubre de 1919 se aprobó una ley que, respetando las fechas tradicionales, secularizó las fiestas religiosas bajo unos títulos que hasta la fecha causan asombro y sonrisas entre los visitantes extranjeros.

El día de los Reyes Magos, 6 de enero, pasó a ser el Día de los Niños; la Semana Santa se tornó de Turismo; el día de la Virgen, 8 de diciembre, se convirtió en el Día de las Playas, y el de Navidad, 25 de diciembre, en Fiesta de la Familia. De todos estos rótulos el que sobrevive con más intensidad es el de esta semana en la cual los uruguayos, y no sólo los funcionarios públicos, nos dedicamos con total devoción al ejercicio del turismo.

Al respecto, Sturla recoge en su libro la preocupación de la Iglesia uruguaya ante los efectos de estas normas aprobadas en Uruguay para diluir el trascendente significado que la semana que hoy comienza tiene dentro de la liturgia cristiana. Su antecesor, Nicolás Cotugno, lo expresó alguna vez en ese estilo frontal que tantos problemas le creó en su gestión: “¡Nos han robado la Semana Santa! ¡Pido que no las devuelvan!”.

Con tan dramática expresión, Cotugno aludía no sólo al nombre sino también al contenido de esta celebración cristiana, borroneado entre nosotros por la fiebre del turismo que nos embarga en las proximidades de la Pascua. Sturla recuerda que, golpeados por la ofensiva secularizadora de Batlle, los católicos uruguayos acuñaron en 1919 la frase “seremos lo que merezcamos”, lo que equivale a decir que la grey católica debe luchar para “hacerse lugar por sus propios medios”, algo que incluye el desafío de alentar “la expresión pública de la fe”.

Consagrado recientemente como Arzobispo de Montevideo en un acto multitudinario en donde recibió inusuales muestras de simpatía de todos los sectores Gobierno incluido, Sturla afronta la tarea de vigorizar las celebraciones religiosas y movilizar a los fieles. Para ello cuenta con un dato de las encuestas a favor en relación con la Semana Santa: la mayoría de los uruguayos prefiere esa denominación cristiana antes que la oficial y pintoresca Semana de Turismo. No está mal para empezar.

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