Antonio Mercader
Antonio Mercader

No se salva ni el nombre de Artigas

Pese a que en ella se juega la imagen del gobierno -y en buena medida del país y su nivel cultural- la página web de Presidencia de la República (www.presidencia.gub.uy) es una fuente de horrores para quienes la frecuentan en busca de información sobre las acciones del Estado.

Pese a que en ella se juega la imagen del gobierno -y en buena medida del país y su nivel cultural- la página web de Presidencia de la República (www.presidencia.gub.uy) es una fuente de horrores para quienes la frecuentan en busca de información sobre las acciones del Estado.

Aunque debiera estar tratada con esmero, la colección de errores y disparates gramaticales que contiene debería motivar alguna reacción para evitar, por ejemplo, que al prócer de la patria se lo llame “José Gervacio Aritgas”.

Así lo estampan al citar el decreto del Poder Ejecutivo del 16/12/15 sobre la donación de un predio en donde se alzó el campamento de Purificación. No es el único caso de error en un nombre de persona, pero sí el más irritante para el gobierno de Tabaré Vázquez quien en señal de apego a las ideas artiguistas quiso convertir el 19 de junio, fecha del nacimiento del héroe, en la gran efeméride nacional. Esto no le hace honor.

Comparados con el anterior otros gazapos parecen menores aunque perpetren deslices impropios de una página oficial como la resolución que dispuso un viaje más de Raúl Sendic, esta vez a la capital de Arabia Saudita que notoriamente se llama Riad y no Raid (¿sería una alusión al raid viajero del vice o al combate contra el dengue?). Lo mismo pasa cuando se denomina a la capital china Beijin (y no Beijing, Pekín o Pequín, como corresponde) sitio adonde voló un experto en seguridad. Leer Rama en vez de Roma o Quto en vez de Quito en esa web ya no sorprende.

También sufre la ortografía con faltas gruesas como “decición” de la Reunión de Ministros de la Olade (energía) en lugar de decisión, según mención al proyecto de ley del 3/11/15. O cuando en un mensaje al presidente de la Asamblea General del 11/4/16 se habla de “omisiónes” (con tilde) y “corresciones” (por correcciones). Y conste que ese mensaje lo envía la Presidencia presentada allí como “Presdiencia”). A ello se agregan pifias de calibre como “nasional” por nacional y o “taza” por tasa.

Otro problema de la página presidencial son los errores de tipeo que llevan a escribir infinita cantidad de “le” en lugar de él, como si nuestra lengua fuera la francesa. O estampar “cuidad” por ciudad, “pesnión” por pensión, “mazo” por marzo, “minsitros” por ministros, “bines” por bienes”, “unida” por unidad y un etcétera de yerros capaz de crispar al más sereno. Incluso hay otro record para la deficitaria Ancap cuando en decretos, proyectos de ley y resoluciones se escribe la palabra portland, en alusión a la planta respectiva, de tres maneras distintas.

Las instituciones también sufren el descuido. Es el caso de la resolución del 16/2/16 que decretó varios ascensos al grado de “Guardia Mariana” de la Escuela Naval, algo que de confirmarse supondría una flagrante violación de la laicidad. También padecen la Dirección General de “Casios” (por Casinos), el “Erjército” (por Ejército) y el Servicio Extrrior” (por Exterior). Con un mínimo de atención estas fallas serían evitables.

Si bien debe admitirse que en materia idiomática el gobierno de Vázquez trata de emerger del pantano del “puédamos” fomentado por su antecesor, es claro que donde hubo fuego cenizas quedan. ¡Corrijan, por favor!

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