Antonio Mercader
Antonio Mercader

Respaldando al (ex) Licenciado

Lo grave del caso de Raúl Sendic no es lo que él hizo sino el apoyo que recibe del Frente Amplio y del gobierno. El máximo órgano del Frente Amplio, el Plenario Nacional, lo respalda pese a las denuncias por lo de Ancap, el (ahora confesadamente falso) título de licenciado y otras yerbas. Para el Plenario, el vicepresidente es víctima de una campaña “injusta y agraviante” urdida por opositores y periodistas.

Lo grave del caso de Raúl Sendic no es lo que él hizo sino el apoyo que recibe del Frente Amplio y del gobierno. El máximo órgano del Frente Amplio, el Plenario Nacional, lo respalda pese a las denuncias por lo de Ancap, el (ahora confesadamente falso) título de licenciado y otras yerbas. Para el Plenario, el vicepresidente es víctima de una campaña “injusta y agraviante” urdida por opositores y periodistas.

Ahora, cuando el uso de la tarjeta corporativa y las acusaciones incluidas en un libro lo ponen otra vez en la picota, Tabaré Vázquez le da su “absoluto respaldo” y exhorta a sus ministros a hacer lo mismo. Es triste observar al gobierno -con el presidente de la República a la cabeza- avalando a un político tan impopular y de futuro incierto.

La única explicación para tanta adhesión es que Vázquez y su elenco prefieren a Sendic como vice en vez de aceptar su renuncia y dar paso a su sucesora, Lucía Topolansky (José Mujica estaría antes pero la Constitución le impide ocupar el cargo). Parecen razonar que más vale un Sendic debilitado que una vice impredecible y apuntalada por el MPP, el mayor grupo político del Frente Amplio discrepante en varios temas con la línea oficial. Se entiende que Vázquez quiera dejar las cosas así.

¿Hasta cuando podrá hacerlo? Difícil de predecir, pero si las revelaciones continúan y si las primeras señales de la Justicia son condenatorias, el bloque pro Sendic se debilitará aún más. Si esto pasa Vázquez tendrá que librarse de alguien cada vez más parecido a Amado Boudou, el multiprocesado vice de Cristina Kirchner. Por otra parte el bloque ya muestra fisuras como la representada por el diputado Darío Pérez quien pidió la renuncia de Sendic. También lo critican voceros de Asamblea Uruguay y el Nuevo Espacio.

En zona intermedia están los socialistas cuya última actuación en el asunto parece una inocentada. En efecto, como si fuera algo impactante la secretaria general del Partido Socialista, Mónica Xavier, comunicó horrorizada a los dirigentes que Sendic compró un colchón -sí, ¡un colchón!- por más de 6.000 pesos, con la tarjeta corporativa. Según Búsqueda, Xavier reveló lo del colchón como si se tratara de la gota que desborda el vaso. Una compra injustificable que vale la pena analizar como ejemplo de mala práctica.

Repasando el reglamento de las tarjetas -que Sendic dice haber escrito de su puño y letra- lo del colchón no cabe. Según el artículo 1º la tarjeta es para “gastos de protocolo y/o imprevistos dentro o fuera del país”. El artículo 3º determina su uso por “gastos de cortesía institucional”, por si los viáticos no alcanzan o por “razones de necesidad imprevisibles”. No imagino a Sendic cargando por el mundo con un colchón de regalo como cortesía para alguna empresa vinculada a Ancap ni veo cómo pudo servir para aumentar viáticos. Tampoco quiero suponer que, rendido por el cansancio, el exlicenciado lo haya comprado para echarse una siesta por ahí.

Lo paradójico de esta saga interminable es que en vez de hablar de lo más relevante como la bancarrota de Ancap y el inaceptable respaldo del gobierno a Sendic, la atención se centra en aspectos folclóricos como el vodevil del título de licenciado o la compra del misterioso colchón. Así vamos.

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