Antonio Mercader
Antonio Mercader

"Poner al Uruguay de rodillas..."

Según el diario La Nación, el subsecretario argentino de Puertos, Horacio Tettamanti, dijo textualmente: "Vamos a poner al Uruguay de rodillas..." El propio Tettamanti desmintió haber dicho esa frase, pero todo indica que la dijo al jactarse en público de las trabas impuestas por su gobierno al trasbordo de mercancías argentinas en puertos uruguayos.

Ocurre que este político y empresario kirchnerista, dueño de un importante astillero en Mar del Plata, se la tiene jurada al puerto de Montevideo. Basta ojear una conferencia que brindó hace pocas semanas en el Centro de Capitanes de Ultramar en Buenos Aires para captar su inquina hacia nuestro puerto. Verborrágico y adicto a gargantear su nacionalismo, Tettamanti ha sido acusado reiteradamente en su país de usar en beneficio de sus intereses privados los cargos públicos que ocupa. Haría bien en solucionar allí sus problemas antes de meterse con Uruguay.

Consultado por El País sobre su agresiva frase, el subsecretario quiso

Según el diario La Nación, el subsecretario argentino de Puertos, Horacio Tettamanti, dijo textualmente: "Vamos a poner al Uruguay de rodillas..." El propio Tettamanti desmintió haber dicho esa frase, pero todo indica que la dijo al jactarse en público de las trabas impuestas por su gobierno al trasbordo de mercancías argentinas en puertos uruguayos.

Ocurre que este político y empresario kirchnerista, dueño de un importante astillero en Mar del Plata, se la tiene jurada al puerto de Montevideo. Basta ojear una conferencia que brindó hace pocas semanas en el Centro de Capitanes de Ultramar en Buenos Aires para captar su inquina hacia nuestro puerto. Verborrágico y adicto a gargantear su nacionalismo, Tettamanti ha sido acusado reiteradamente en su país de usar en beneficio de sus intereses privados los cargos públicos que ocupa. Haría bien en solucionar allí sus problemas antes de meterse con Uruguay.

Consultado por El País sobre su agresiva frase, el subsecretario quiso justificar la prohibición de trasbordar productos argentinos en puertos uruguayos. Cuando le describieron los perjuicios que nos causaba replicó que el problema era en todo caso del puerto de Montevideo. "Si algún proyecto estaba basado en carga argentina, tiene algún tipo de debilidad", declaró. En otras palabras, para Tettamanti es una "debilidad" uruguaya el proyecto de convertir al puerto capitalino en un "hub" regional porque eso puede depender de una resolución adversa de Argentina.

Así, el subsecretario ignora todos los acuerdos firmados entre los socios del Mercosur que aseguran la libre circulación de bienes. Ignora además que el principal objetivo del bloque regional es precisamente la integración económica y comercial. Y, por si fuera poco, ignora los principios del comercio internacional en donde Estados y empresas formulan sus proyectos basados en la demanda que sus bienes y servicios puedan conseguir en otros países.

Para que lo entienda este señor habría que explicarle que, aplicando su ridícula teoría, la "debilidad" de las empresas argentinas que nos venden sus productos por cientos de millones de dólares al año es que dependen de alguna medida adversa del gobierno uruguayo que podría imponerles algún tipo de traba. ¿Eso es "debilidad" o eso es tener confianza en los tratados firmados entre países así como en la libertad de comercio que rige las relaciones entre países vecinos y asociados?

A estas alturas, cuando hemos soportado a altos funcionarios kirchneristas que decían que los piqueteros ejercían su derecho a la libre expresión cuando nos cortaban los puentes, pocas cosas nos pueden sorprender del actual gobierno argentino. En ese contexto, los dislates de Tettamanti buscan justificar un plan para minar la industria de servicios logísticos de trasbordos para terceros países montada en Montevideo.

Muchos creen que este ataque a nuestro puerto es otra represalia contra Uruguay porque autorizó un modesto aumento de producción a la papelera UPM. Empero, mirado en la perspectiva de una guerra de puertos de casi tres siglos, se presiente que el postergado dragado de Martín García, el intento de cambiar de traza el canal de navegación para alejarlo de la costa uruguaya y esta embestida portuaria forman parte de una ofensiva fríamente ejecutada desde Casa Rosada. Lo de la papelera se parece cada vez más a una excusa.

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