Antonio Mercader
Antonio Mercader

El Pit-Cnt y un juicio por estafa

Solía decirse que el movimiento sindical uruguayo podría tener muchos defectos, pero no el de la corrupción, esa plaga que caracteriza a sus pares en algunos países de la región. Sin embargo, esa virtud tan pregonada corre riesgos desde que el Pit-Cnt se vinculó al Programa de Vivienda Sindical (PVS) y su actuación -y la de algunos de sus principales dirigentes- fue objeto de cuatro denuncias penales.

Periódicamente surgen noticias de los juzgados, confirmatorias de que empresarios fueron estafados por representantes oficiales o “encubiertos” del Pit-Cnt. Lo que la justicia busca determinar es hasta dónde estos intermediarios obraban por su cuenta, por orden de la central sindical o siguiendo directivas personales de miembros de su cúpula. El PVS fue creado en 2011 para procurar que 15.000 traba-jadores, agrupados en 300 cooperativas, tuvieran vivienda propia. Con el Banco Hipotecario por detrás, el Pit-Cnt se convirtió en ejecutor del programa para construir 3.000 vivie

Solía decirse que el movimiento sindical uruguayo podría tener muchos defectos, pero no el de la corrupción, esa plaga que caracteriza a sus pares en algunos países de la región. Sin embargo, esa virtud tan pregonada corre riesgos desde que el Pit-Cnt se vinculó al Programa de Vivienda Sindical (PVS) y su actuación -y la de algunos de sus principales dirigentes- fue objeto de cuatro denuncias penales.

Periódicamente surgen noticias de los juzgados, confirmatorias de que empresarios fueron estafados por representantes oficiales o “encubiertos” del Pit-Cnt. Lo que la justicia busca determinar es hasta dónde estos intermediarios obraban por su cuenta, por orden de la central sindical o siguiendo directivas personales de miembros de su cúpula. El PVS fue creado en 2011 para procurar que 15.000 traba-jadores, agrupados en 300 cooperativas, tuvieran vivienda propia. Con el Banco Hipotecario por detrás, el Pit-Cnt se convirtió en ejecutor del programa para construir 3.000 viviendas, un negocio estimado en 120 millones de dólares.

Que esa ejecución fue irregular lo prueba que dos empresas constructoras, una española y otra ecuatoriana así como dos empresas locales, denunciaron que fueron estafadas por unos 650.000 dólares. Los denunciantes dicen que representantes del Pit-Cnt les pidieron adelantos de dinero nunca devueltos para garantizar la realización de las obras. Hay varios indagados, entre ellos un exdirigente del Pit-Cnt encargado de tramitar el PVS, en tanto en los expedientes hay involucrados nombres de notorios sindicalistas.

En otros tiempos hubiera sido inconcebible ver a la central sindical envuelta en un proceso por estafa. Los viejos dirigentes jamás se hubieran metido a hacer lo que no les corresponde co-mo por ejemplo intermediar en negocios, por más que se tratara de facilitar el acceso a las viviendas para sus afiliados. Tampoco habrían aceptado que sus nombres sonaran en los corrillos en torno a denuncias penales sobre manejos de dinero ajeno, sino que hubieran abierto una investigación interna para aclararlo todo y, llegado el caso, marcar a los culpables, echarlos del Pit-Cnt y pasar los antecedentes a la justicia.

No fue este el camino elegido por los conductores de la central cuando llegaron las denuncias y ellos mismos verificaron la falta transparencia del programa. Entonces optaron por defenderse asumiendo el rol de víctimas de algún tipo de confabulación. Ni siquiera se dieron por aludidos cuando un avezado dirigente sindical, Richard Read, cuestionó la marcha del PVS y las gestiones desarrolladas. Read dijo que había que “preservar la imagen y la integridad de la central” y exigió que aclararan las cosas, pero no solo ignoraron su consejo sino que dirigentes del Pit-Cnt lo cubrieron de acusaciones y reproches.

En la última década el Frente Amplio le dio tantas prerrogativas al Pit-Cnt que algunos de sus dirigentes parecen creer que pueden hacer lo que quieran, desde torcerle la mano al gobierno hasta incumplir las leyes. Sin esperar el fallo de la justicia, el movimiento sindical en pleno debería advertirles que eso no es posible y que deberían empezar por limpiar la casa.

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