Antonio Mercader
Antonio Mercader

El lamento de Couriel

El Frente Amplio está compuesto por 35 partidos cuyos dirigentes “no se ven entre ellos, no se encuentran, no dialogan, no negocian, no acuerdan”, denuncia Alberto Couriel. Según el ex senador frentista las “principales figuras no participan en las decisiones de la fuerza política”, y como ejemplo pone la reciente reunión del Plenario Nacional, máxima autoridad del FA, a la cual asistieron sólo dos miembros de una bancada de 16 senadores. Conste que tal desinterés se daba ante una reunión destinada a trazar nada menos que la estrategia política del FA hacia el 2020.

El Frente Amplio está compuesto por 35 partidos cuyos dirigentes “no se ven entre ellos, no se encuentran, no dialogan, no negocian, no acuerdan”, denuncia Alberto Couriel. Según el ex senador frentista las “principales figuras no participan en las decisiones de la fuerza política”, y como ejemplo pone la reciente reunión del Plenario Nacional, máxima autoridad del FA, a la cual asistieron sólo dos miembros de una bancada de 16 senadores. Conste que tal desinterés se daba ante una reunión destinada a trazar nada menos que la estrategia política del FA hacia el 2020.

Couriel, un economista que trabajó junto a Líber Seregni, se considera fundador del FA y con autoridad suficiente para transmitir su “enorme preocupación por la realidad” del partido de gobierno. Su autocrítica es la de un veterano militante que no se calla ante el desplome de la coalición que ayudó a construir. Sus acusaciones sirven para confirmar que los líderes de la fuerza política que conduce el país se desentienden de la estrategia a seguir de aquí a las elecciones. Tan es así que lo más relevante de la reunión del Plenario fue la decisión de postular a los cargos tantas mujeres como hombres.

Con más de 80 años y larga experiencia a cuestas, Couriel detecta en filas oficialistas que “hay temor a debatir”, que “el equipo económico goza de muy elevado poder y no es muy adicto al diálogo con los parlamentarios” y que “los líderes de cada uno de los sectores no concurren a ningún espacio de la orgánica del FA”, aunque ellos son los que monopolizan los medios de comunicación. Todo lo cual registra una descoordinación impropia de un elenco gobernante que -a la vista está- carece de efectividad y coherencia. Algo que confirman las continuas riñas internas.

El análisis de Couriel reconoce que vivimos entre “descontentos y desencantos”, una sensación que se nota “especialmente entre los frentistas”. Luego enumera sus propias inquietudes: “La seguridad, la educación, los impuestos, el atraso cambiario, los problemas de Ancap” o las nuevas aspiraciones de la sociedad. Si las soluciones no se logran es porque el FA, como dice este frentista calificado, “no tiene la cercanía necesaria ni con las organizaciones sociales ni con la masa frentista”. Y yo le agregaría que hoy no la tiene con el común de la gente pese al “gobierno de cercanías” y otras monsergas oficialistas.

El lamento de Couriel, brotado de las entrañas del FA, expresa un sentimiento colectivo. Es una expresión de angustia ante el desconcierto de un gobierno distante y petulante, cuyo único gran proyecto parece ser la instalación de la tercera planta de celulosa construida por UPM, siempre y cuando el minúsculo gremio de AFE deje que los técnicos finlandeses comprueben que podrán sacar su producción por vía férrea. Así de bajo hemos caído.

Sería bueno que el gobierno, empezando por Tabaré Vázquez, repasara la autocrítica de Couriel que nadie podrá imputar al “complot de la derecha”, al ridículo “plan Atlanta” o a la prensa. Si repasan sus objeciones tal vez comprendan por qué el FA registra por primera vez en dos décadas una menor intención de voto que el Partido Nacional, su probable reemplazante en el gobierno a partir del año 2020. 

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