Antonio Mercader
Antonio Mercader

Debió estar acá y no en Cuba

La ausencia en sala de Raúl Sendic, el principal protagonista del caso Ancap, es más elocuente que las 17 horas de discursos pronunciados en el Senado sobre su gestión en el ente petrolero.

La ausencia en sala de Raúl Sendic, el principal protagonista del caso Ancap, es más elocuente que las 17 horas de discursos pronunciados en el Senado sobre su gestión en el ente petrolero.

Ningún político que se precie es capaz de tolerar que se juzgue su actuación sin estar presente para defenderse. Eso es lo que hizo Sendic al permanecer esta semana en Cuba para asistir a la Feria del Libro y entrevistarse con las autoridades locales.

El vicepresidente de la República y presidente del Senado podrá aducir que en esa feria se homenajeó a Uruguay y que él encabezaba la delegación de escritores y artistas enviada a La Habana. Pero nada justifica su prolongada estancia en la isla mientras en Montevideo, en la cámara parlamentaria que Sendic conduce, su nombre y sus acciones eran motivo de enconado debate.

El hombre que dirigió a Ancap -y que según la oposición fue uno de los responsables de su ruina- debió participar en esa sesión para justificar sus decisiones en vez de extender su estadía en Cuba.

No estuvo, y por eso su defensa la asumieron -aunque no en bloque- el Frente Amplio, y en particular los dos senadores de su grupo político, la lista 711. Uno de ellos, Marcos Otheguy, miembro de la comisión investigadora de Ancap, empleó un argumento que le revolvió la sangre a quienes lo oyeron.

Entre otras cosas, Otheguy adujo que la bancarrota del ente ocurrió porque bajo el gobierno de José Mujica no se subieron lo suficiente los precios del combustible en aras de evitar que creciera la inflación.

Es decir que la culpa no fue de los directores de Ancap sino del Ministerio de Economía que los obligó a congelar (o casi) las tarifas.

Ese es un argumento insoportable en el país con los precios de la nafta más caros de la región. ¿Qué querían el senador Otheguy y los suyos? ¿Cobrar 60 pesos el litro o algo así para enjugar el déficit de una empresa pública pésimamente manejada?

En su momento Sendic ensayó esta excusa pero fue rápidamente fulminado por Danilo Astori y el elenco que dirige la economía del país desde hace mucho. Fue entonces que apeló a otras explicaciones, la más lamentable de las cuales fue traer a colación la suba de los salarios de los pisteros como causa de la bancarrota del ente. Quizás fue esa falta de consistencia en su propia defensa la que lo llevó a salir de escena para refugiarse en la isla caribeña en donde pasó su juventud.

Ante este panorama sería deseable que de aquí en adelante Sendic diera la cara y respondiera a las múltiples interrogantes que suscita la situación de Ancap. Es lo menos que se le puede pedir a quien ocupa el segundo cargo político del país, a la persona que debe sustituir al Presidente de la República en caso de que éste no pueda ejercer sus funciones. Su ausencia y su silencio en torno a tan graves asuntos agravia no sólo a quienes lo votaron y confiaron en él sino a todos los ciudadanos.

Conste además que se trata de un político al que se ha presentado como eventual candidato a la Presidencia de la República en las elecciones de 2019 y símbolo de la renovación generacional de un Frente Amplio cuyos líderes son septuagenarios, e incluso octogenarios.

¿Será posible?

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