Anibal Durán
Anibal Durán

Hipocresía sin remedio

Si hubieran procesado en Chile en su momento al otrora presidente Sebastián Piñera, me imagino la reacción del oficialismo y del Pit-Cnt. “Facho ladrón, genuflexo del imperialismo” y vaya a saber cuántos epítetos más caerían sobre él.

Si hubieran procesado en Chile en su momento al otrora presidente Sebastián Piñera, me imagino la reacción del oficialismo y del Pit-Cnt. “Facho ladrón, genuflexo del imperialismo” y vaya a saber cuántos epítetos más caerían sobre él.

El expresidente de Brasil Lula fue procesado a 9 años y medio de prisión. Ya su mano derecha está en la cárcel, José Dirceu, junto a varios de sus colaboradores más inmediatos. Pero lo de Lula “vuelve a ser obra de los yanquis, de la oligarquía, y de cuanto ciudadano se precie de ser de derecha”… y seguimos con el cuento con anteojeras.

Qué curioso: dicen que la fortuna que dejó Fidel Castro es inconmensurable; lo de los Kirchner es impresentable, como es impresentable el mandamás de Nicaragua, Ortega.

Referirnos a Maduro (a quien el líder del Pit- Cnt, Marcelo Abdala, le dio todo su respaldo), es referirnos a un dictador cuyos escrúpulos se fueron en retirada hace muchos años, si alguna vez los tuvo.

Pero lo de Abdala es coherente: apoya a un dictador. Y Abdala es comunista, verbigracia es apostarse junto al proletariado para transformar el mundo, luchar por la liquidación de las clases sociales, instaurar una dictadura proletaria. Sociedad sin clases, sin Estado, sin libertades y con una sola ideología, la del Partido Comunista.

Me pregunto: ¿todos los afiliados al Pit-Cnt, están en esa línea que no se condice con la democracia?

Retomemos la línea de pensamiento. No me voy a olvidar del actual presidente Temer, que está contra las cuerdas y genera absoluta desconfianza.

Hasta cuándo iremos con tanto discurso carente de contenido y seguir diciendo gre gre… solo porque alguien es de izquierda y no de derecha.

En materia de corrupción Bolivia y Venezuela, obviamente, califican muy mal de acuerdo a Transparencia Internacional, acreditada institución en estos menesteres.

Nos referimos a la existencia de funcionarios corruptos apropiándose de fondos que van a parar a sus cuentas privadas o de regalías que luego negocian impunemente. Pero las consecuencias van más allá de los perjuicios para la sociedad y beneficios de los corruptos. Afectan a la vida del conjunto, hacen que vivamos avergonzadamente. Se vive en un clima de desconfianza, se erosiona la credibilidad política, se cultiva la desesperanza y el egoísmo.

Afortunadamente en sociedades como las nombradas, existen sin embargo quienes persisten en una conducta moral. Faro esperanzador a pesar de todos los nubarrones éticos que la circundan. Pero dicha forma de proceder no es un don sobrenatural. Se trata de una elección ante preguntas de la vida. Vivir con valores no es una experiencia inalcanzable.

Tanto en la pobreza como en la riqueza, en la cultura como en la incultura, en el poder como fuera de él, los dilemas morales son cosas cotidianas. Y ante ellos se elige. Y luego hay que dar respuesta a las consecuencias del accionar.

Hemos dicho otras veces, que la corrupción es un fenómeno moral antes que económico. Los presidentes de países que se enriquecen inexplicablemente durante sus mandatos, están haciendo algo mucho peor que sacar beneficios de un circunstancial cargo. Lo mismo para otro tipo de funcionarios.

Esa corrupción de mandatarios y funcionarios es criminal. Son muertes. Muertes en hospitales que no reciben los medios económicos para el equipamiento debido; muertes en carreteras obsoletas, rutas asesinas que no reciben mantenimiento porque no hay presupuesto para llevarlas a cabo. Son muertes porque asesinos y ladrones anestesian con dinero a policías y jueces que dejan a la ciudadanía librada a su suerte en medio de un vendaval de violencia e inseguridad.

Empresarios prebendarios que tientan a gobernantes, para legitimarse en trabajos que no podrían hacer en situaciones de paridad y transparencia.

Cuesta creer como el Frente Amplio pone tanto escollo a las comisiones investigadoras que se proponen. Síntoma de eventuales trapisondas.

Días pasados, el columnista Carlos Alberto Montaner se refería a esta situación y sacaba a relucir que se vuelve a preferir la manida frase: “roban pero hacen”. ¿O cómo se entiende que sigan abogando por Cristina Kirchner en la Argentina? Que no solo está llena de causas judiciales, sino que además sumió a dicho país en la pobreza más extrema (y que justo es decir, Macri aún no revierte). Robó y no hizo; de locos.

No seamos tolerantes con tanta hipocresía y con esta desvergüenza. Y miren que en todos lados se cuecen habas, no es patrimonio de nadie la dignidad y el pundonor en la función pública, lamentablemente. El Frente Amplio no se puede rasgar nunca más las vestiduras; tampoco los demás partidos. Penalicemos a los corruptos; no banalicemos cosas demasiado serias.

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