Anibal Durán
Anibal Durán

El capital intangible

Ya hemos abordado este tema. Me parece buena cosa volver sobre él, sobre todo porque lo entendemos determinante a la hora de diferenciar conductas y procederes de los países.

Ya hemos abordado este tema. Me parece buena cosa volver sobre él, sobre todo porque lo entendemos determinante a la hora de diferenciar conductas y procederes de los países.

Un informe del Banco Mundial de tiempo atrás, referido a la riqueza de las naciones, establece que ella se compone de tres elementos claves: el capital natural (clima, tierras fértiles, minerales…), el capital producido (fábricas, infraestructura, servicios, máquinas, etc…) y el capital intangible (educación de las personas, calidad de las instituciones, Estado de Derecho, transparencia, creencias, actitudes…).

Y concluye dicho informe que el capital más importante es el intangible, porque es el que permite la conversión de la riqueza natural en riqueza creada.

Y aquí empieza el lío. Porque y a solo título de ejemplo, sigue vigente la mentada ocupación en los lugares de trabajo. El decreto 165 del año 2006, inconstitucional, contempla la ocupación permitiéndole a los trabajadores actuar por la vía de los hechos: ocupar por un lado y excluir al patrón de la posesión de sus bienes, intentando constreñir la voluntad de dicho empleador, para que se avenga a los reclamos de los trabajadores. Como hemos dicho hasta el hastío, huelga (amparada en la Constitución) es omisión y la ocupación es acción directa contra otros derechos subjetivos (derecho a la propiedad, al trabajo). Se está en una tregua en lo que tiene que ver con la denuncia de los empleadores por la ley de Negociación Colectiva, intentando conciliar posturas, entre obreros, empresarios y gobierno. Justo es decir que el ministro Murro muestra muy buen talante para el diálogo, es receptivo y aporta mucho sentido común en las negociaciones. Esperemos lleguen a buen puerto y asimismo también, se derogue el decreto anteriormente mencionado.

Cuando un inversor (en este caso inmobiliario que me atañe), se entera de la posibilidad de que le ocupen la obra y que existe una norma jurídica que ampara dicha posibilidad, su reacción casi instintiva será entrar en pánico y la posibilidad de invertir quedará diluida. Lo he vivido, no me lo cuentan.

Dentro de este capital intangible, tenemos que reconocer que hay un tema delicado: muchos familiares aún no conocen el destino de sus seres queridos durante la feroz dictadura uruguaya. Pero tampoco podemos permitir que se inserte en la sociedad uruguaya la venganza, que es un impulso de justicia pero que luce primitivo y a pesar de que su intención es restablecer un equilibrio, sus bases personales y emocionales siempre amenazan con tornarlo en algo intolerable y punitivo, lo que incita a futuras venganzas… y así ¿dónde terminamos?

En otro tema, afortunadamente ha virado la concepción de la Cancillería (inferimos con el respaldo del presidente de la República) y el canciller Nin Novoa ha manifestado sin tapujos que lo jurídico está por sobre lo político. La postura anterior, manifestada por el senador Mujica cuando era presidente, donde lo político estaba por sobre lo jurídico, responde a un estado de ánimo “manijeado” por la barra populista de los Chávez en aquel entonces, los Correa, los Morales, la señora Fernández, quienes piensan que DIOS los ha puesto en la tierra para que emparejando hacia abajo, todos seamos iguales (claro, excepto ellos y su claque). Cuánta hipocresía.

Otro elemento determinante del capital intangible es la educación. Tarea de educación todo a lo ancho de sus múltiples acepciones. Educación para adquirir una cultura proporcionada a la problemática que se deberá enfrentar; educación para madurar en el hombre las convicciones y las calidades que reclama su condición de tal; educación para lograr en las órbitas del trabajo las posibilidades que él brinde en los escenarios imprecisos del mañana. La educación es el camino más efectivo para el crecimiento. Hay que educar y educarnos para mejorar la forma de relacionarnos, para generar capacidades de comunicación. Sin embargo, lejos estamos de ufanarnos sobre el tema. Uruguay y Méjico, por ejemplo, tienen la tasa de abandono estudiantil en la enseñanza media más alta de América Latina.

De cada 100 alumnos del ciclo básico, 41 fracasan, repiten o abandonan, es decir, el sistema los expulsa. Lo dramático es que el tiempo pasa inexorablemente, las deserciones estudiantiles se suscitan, el ocio entre los adolescentes cunde y las mentes quedan vacías y una mente vacía es una mente angustiada.

Los sistemas humanos se dirigen en la dirección de los temas que tratan todos los días... ¡Reforma del Estado? ¿Educación? No hay más tiempo de explicaciones y excusas.

Nos abruman con pan y circo y ya nos acostumbramos. Y hasta parece que nos gusta.

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