Andrés Oppenheimer
Andrés Oppenheimer

¿Se recupera América Latina?

Por fin, hay una buena noticia para América Latina: hay señales de que gran parte de la economía de la región podría recuperarse antes de lo que se esperaba.

Por fin, hay una buena noticia para América Latina: hay señales de que gran parte de la economía de la región podría recuperarse antes de lo que se esperaba.

De hecho, apenas un mes después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras instituciones financieras internacionales predijeran que la economía latinoamericana iba a contraerse por segundo año consecutivo en el 2016, y que la región podría continuar en recesión durante los próximos dos o tres años, hay indicios esperanzadores.

La razón principal de este cauteloso optimismo es que las tasas de interés de Estados Unidos no aumentarán significativamente, y que la mayoría de las monedas latinoamericanas continuarán ganando valor con relación al dólar estadounidense.

Suena complicado, pero no lo es. Lo que sucede es que la economía de Estados Unidos está creciendo a un paso más lento de lo que habían predicho los economistas. Cuando la economía de los Estados Unidos no crece, la Reserva Federal mantiene las tasas de interés relativamente bajas, para permitir que las empresas puedan pedir dinero prestado relativamente barato y sigan impulsando la economía.

Entonces, cuando no suben las tasas de interés de Estados Unidos, los grandes inversionistas internacionales vuelven a invertir dinero en economías emergentes como Argentina, Colombia, México y Brasil, que ofrecen tasas de interés más altas.

Y eso ya está sucediendo. Cuando el nuevo gobierno de Argentina anunció recientemente sus planes de ofrecer US$ 16.500 millones en bonos con tasas de interés de entre 6,7 por ciento y 7,5 por ciento, recibió ofertas de hasta US$ 68.000 millones de unos 600 grupos de inversión.

La entrada de dólares está fortaleciendo a las monedas latinoamericanas, permitiendo a los países de la región importar a precios más baratos, y pagar más fácilmente sus deudas externas. Además, les hace más fácil a los latinoamericanos viajar al extranjero.

“América Latina crecerá más de lo esperado”, me dijo Alberto Bernal, experto en mercados emergentes de XP Securities. “Irónicamente, la recuperación tendrá poco que ver con lo que están haciendo los países latinoamericanos, y se deberá casi por completo a lo que está pasando con la economía de Estados Unidos”.

Bernal agregó que “las cifras de crecimiento de la región no serán buenas, pero serán bastante mejores de lo que pronosticó el Fondo Monetario Internacional el mes pasado”.

En abril, el FMI predijo que la economía de América Latina se contraería en un 0,5 por ciento en el 2016. Muchos economistas independientes creen ahora que la región podría terminar el año con crecimiento cero, o levemente positivo.

Según pronósticos de XP Securities, la moneda de Brasil se apreciará en un 11,6 por ciento con respecto al dólar en el 2016, la de México se fortalecerá en un 7,3 por ciento, la de Colombia en 13,4 por ciento, la de Chile en 12,4 por ciento, y la de Perú en 12 por ciento.

El único país grande cuya moneda continuará debilitándose en relación al dólar será Argentina, cuyo peso se depreciará en un 8,3 por ciento este año, dice la firma.

Mi opinión: Es cierto que, aunque la apreciación de las monedas latinoamericanas ayudará a la mayoría de los países sudamericanos exportadores de materias primas, afectará negativamente a los países manufactureros como México. Debido a que los costos laborales de México aumentarán, sus productos se harán más caros para los compradores extranjeros.

Y también es cierto que, aunque es poco probable que veamos un gran aumento de los precios de las materias primas, existe el peligro de que un leve aumento en el precio del petróleo, los minerales y otras materias primas haga que los países sudamericanos dependientes de estos productos vuelvan a vivir en un estado de complacencia y posterguen, una vez más, la urgente tarea de diversificar sus economías.

Pero la apreciación de las monedas va a ser un factor positivo, y se da en un momento en que los vientos políticos están cambiando, y muchos países se están alejando -o se van a alejar muy pronto- de sus desastrosas políticas populistas de los últimos años.

Este respiro económico podría constituir la dosis suficiente de alivio financiero que las naciones sudamericanas necesitan para volver a levantar cabeza, y hacer lo que deberían estar haciendo desde hace mucho tiempo: invertir en educación e innovación de calidad, y diversificar sus economías.

Será una gran oportunidad para que América Latina dedique su energía a producir bienes más sofisticados, se haga más competitiva en la economía global y dé comienzo a una era de prosperidad a largo plazo. ¡Ojalá no la desperdiciemos!

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