Andrés Oppenheimer
Andrés Oppenheimer

La nueva política de Brasil

José Serra, actual canciller y excandidato presidencial que ocupó los cargos de gobernador de São Paulo, de ministro de Desarrollo y ministro de Salud, me dijo en una entrevista telefónica “Va a haber una nueva política exterior. La idea [central] es que la política externa brasileña tiene que seguir los intereses de la nación, y no los de un partido o una ideología, como ha sido en estos años”.

Bajo el mandato de la presidenta suspendida Dilma Rousseff y su predecesor Luiz Inácio Lula da Silva, Brasil había apoyado a algunos de los peores violadores de derechos humanos del mundo.

Ambos expresidentes pertenecen al Partido de los Trabajadores, de izquierda, y el consenso general en círculos diplomáticos es que habían entregado la dirección de la política exterior brasileña al ala izquierdista de su partido, en parte para compensar por algunas de sus medidas económicas proempresariales.

Lula incluso hizo campaña a favor del difunto presiden-te venezolano Hugo Chávez,

José Serra, actual canciller y excandidato presidencial que ocupó los cargos de gobernador de São Paulo, de ministro de Desarrollo y ministro de Salud, me dijo en una entrevista telefónica “Va a haber una nueva política exterior. La idea [central] es que la política externa brasileña tiene que seguir los intereses de la nación, y no los de un partido o una ideología, como ha sido en estos años”.

Bajo el mandato de la presidenta suspendida Dilma Rousseff y su predecesor Luiz Inácio Lula da Silva, Brasil había apoyado a algunos de los peores violadores de derechos humanos del mundo.

Ambos expresidentes pertenecen al Partido de los Trabajadores, de izquierda, y el consenso general en círculos diplomáticos es que habían entregado la dirección de la política exterior brasileña al ala izquierdista de su partido, en parte para compensar por algunas de sus medidas económicas proempresariales.

Lula incluso hizo campaña a favor del difunto presiden-te venezolano Hugo Chávez, a quien describió en una entrevista del 2008 como “sin la menor duda, el mejor pre- sidente que ha tenido Venezuela en los últimos cien años”. Bajo los mandatos de Rousseff y Lula, las relaciones de Brasil con Latinoaméri- ca habían sido conducidas por el asesor presidencial Marco Aurélio García, un hombre muy cercano a Cuba y Venezuela.

Ahora, el nuevo gobierno despidió a García de su cargo y emitió un comunicado en el que rechaza enérgicamente las afirmaciones de Cuba y Venezuela de que el juicio político a Rousseff equivalía a un “golpe”, acusándolos de “propagar falsedades”.

“Evidentemente, vamos a tener una posición más enfática en materia de derechos humanos, independientemente de los países”, dijo Serra. “Lo haremos sin intervención en los asuntos internos, pero vamos a tener posturas a ese respecto, sin duda”.

En términos prácticos, el nuevo gobierno brasileño está considerando cerrar hasta 17 embajadas en África y el Caribe como parte de sus recortes de gastos para hacer frente a la desastrosa crisis económica que dejó Rousseff.

Otro cambio importante será la firma de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, y quizás permitir que los miembros regionales del bloque firmen acuerdos bilaterales de libre comercio con países extra Mercosur.

Con respecto a la defensa de la democracia, el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso -que tiene lazos cercanos con el nuevo gobierno- me dijo; “Sin lugar a duda, hasta donde yo sé, el nuevo gobierno estará más inclinado a respaldar la aplicación de la cláusula democrática”.

Mi opinión: Es probable que la política exterior de Brasil cambie para mejor. Bajo Rousseff y Lula, Brasil había hecho la vista gorda a los abusadores de los derechos humanos en todo el mundo para mejorar sus relaciones con ellos y ser visto como un líder del Tercer Mundo.

Aunque el gobierno de Temer se concentrará en reactivar la economía y su principal prioridad en política exterior será la promoción de las exportaciones, Brasil probablemente adoptará una política exterior menos ideologizada, y más en sintonía con la de las democracias occidentales.

Y lo más probable es que Serra sea un canciller fuerte que tendrá un gran impacto en la región.

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