Andrés Oppenheimer
Andrés Oppenheimer

EE.UU. se retira del mundo

Lo que pasó la semana pasada en una reunión de países latinoamericanos con China y otros países asiáticos en la ciudad chilena de Viña del Mar es un excelente ejemplo de cómo el aislacionismo del presidente Donald Trump disminuirá la influencia estadounidense en el mundo.

Lo que pasó la semana pasada en una reunión de países latinoamericanos con China y otros países asiáticos en la ciudad chilena de Viña del Mar es un excelente ejemplo de cómo el aislacionismo del presidente Donald Trump disminuirá la influencia estadounidense en el mundo.

La reunión fue convocada por el gobierno de Chile, en su calidad de presidente pro témpore de la Alianza del Pacífico, tras la decisión del presidente Trump de retirarse del Acuerdo Transpacífico (TPP). Dicho acuerdo había sido firmado en 2016 entre Estados Unidos y once países asiáticos y latinoamericanos de la cuenca del Pacífico, incluidos Japón, Singapur, Australia, Canadá, México, Perú y Chile. Trump denunció en la campaña electoral que el TPP era un “desastre” para los Estados Unidos, y había proclamado que “el americanismo, y no el globalismo, será nuestro credo”. Pero la retirada estadounidense del Acuerdo Transpacífico no impidió que los demás países miembros -conscientes de la importancia de estos acuerdos para sus ciudadanos- siguieran adelante sin Estados Unidos, en busca de nuevas alianzas comerciales.

El grupo de países se reunió el 14 y el 15 de marzo en Viña del Mar, con una importante adición, la presencia de China, que no formaba parte de la TPP original. Mientras que el gobierno de Trump fue invitado, pero decidió no enviar a un representante de alto nivel de Washington, China planteó su interés de participar y envió al representante presidencial para asuntos latinoamericanos, Yin Hengmin.

El canciller chileno Heraldo Muñoz me sugirió hace unas semanas, cuando anunció por primera vez la reunión, que, aunque América latina seguirá tratando de aumentar sus relaciones comerciales con Estados Unidos, China podría aprovechar la retirada de Estados Unidos del TPP. En política, cuando un país deja espacios abiertos, lo ocupan otros, dijo. Y lo hacen rápidamente,

Cuando volví a hablar con Muñoz pocos días atrás, después de la reunión, se cuidó mucho de no sobredimensionar la importancia de la presencia china en Viña del Mar, pero remarcó que la cita había concluido con un “compromiso muy claro de apoyo al libre comercio y a la integración de Asia y el Pacífico”.

En la reunión, la Alianza del Pacífico de América Latina -integrada por México, Colombia, Perú y Chile- acordó comenzar a negociar tratados de libre comercio extrarregionales, explicó. Y según otros funcionarios, se iniciarán conversaciones comerciales con Australia, Nueva Zelanda y, además, con varias naciones asiáticas.

“No se trata de elegir entre un lado o el otro -me dijo Muñoz, refiriéndose a China y Estados Unidos. Necesitamos tener buenas relaciones comerciales y económicas con ambos. Si uno de ellos tiene una mayor presencia que el otro, qué bueno para ellos”.

Pero la retirada de Trump del TPP es solo una de varias medidas de su gobierno que indican un repliegue de Estados Unidos del papel que ha jugado en el mundo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Entre otros síntomas se puede destacar:

-Trump ha dicho que renegociará el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con México y Canadá, y que construirá el muro con México que prometió en su campaña hacia la presidencia, a pesar de un nuevo estudio que indica que el 66 por ciento de los inmigrantes indocumentados no cruzan ilegalmente la frontera, sino que llegan en avión y por aeropuerto como turistas y se quedan más tiempo del permitido.

-La semana pasada, Trump envió al Congreso su proyecto de presupuesto para 2018 que reduce drásticamente los fondos para el Departamento de Esta- do y la ayuda externa en un 29 por ciento, mientras aumenta el presupuesto militar en un 10 por ciento. Entre otras cosas, Trump está pidiendo una reducción dramática de la cuotas de Estados Unidos a las Naciones Unidas, el Banco Mundial y otras instituciones internacionales, y la eliminación de fondos para programas contra el calentamiento global.

Mi opinión: la reunión de Viña del Mar fue un ejemplo de cómo incluso los países tradicionalmente pro estadounidenses, como Chile, Perú, Colombia y México, ya están haciendo sus propios planes de contingencia y armando sus propias valijas para construir nuevas alianzas a la luz de la retirada de Trump de los principales acuerdos mundiales.

La diplomacia estadounidense perderá peso. Peor aún, la retórica xenófoba de Trump podría generar una nueva ola de demagogos populistas en América latina -podría ocurrir tan pronto como en las elecciones de México de 2018- y podría empujar más a la región hacia los brazos de China. Los chinos agradecidos.

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