Andrés Oppenheimer
Andrés Oppenheimer

Brasil de mal en peor

La crisis política y económica de Brasil se complicó aún más en estos días con el arresto de João Santana, el principal estratega electoral de la presidenta Dilma Rousseff, aumentando las posibilidades de que la jefa de estado sea sometida a un juicio político, o de que se realicen elecciones anticipadas.

La crisis política y económica de Brasil se complicó aún más en estos días con el arresto de João Santana, el principal estratega electoral de la presidenta Dilma Rousseff, aumentando las posibilidades de que la jefa de estado sea sometida a un juicio político, o de que se realicen elecciones anticipadas.

Hasta ahora, había dudas de si Rousseff sería personalmente salpicada por el escándalo de corrupción Lava Jato, en el que la compañía petrolera estatal Petrobras habría desviado fondos para sus campañas presidenciales de 2010 y 2014, así como para la campaña electoral del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en 2006. Pero el arresto de Santana esta semana lleva la investigación mucho más cerca de Rousseff.

Santana se entregó a las autoridades el 23 de febrero al regresar de República Dominicana, donde estaba asesorando la campaña de reelección del presidente Danilo Medina. Santana había sido también estratega electoral del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez y del presidente Nicolás Maduro.

Los fiscales brasileños están acusando a Santana y a su esposa de haber recibido $ 7,5 millones de la empresa constructora Odebrecht, que habrían venido de Petrobras, por sus servicios como estratega de la campaña de Rous-seff en el 2014. Según los fiscales, los fondos fueron depositados en una cuenta bancaria en Suiza.

Ahora, hay posibilidades de que Santana u otros políticos investigados en el escándalo de corrup-ción Lava Jato impliquen a Rousseff en las irregularidades de su campaña electoral. Cada vez más analistas comienzan a preguntarse en voz alta si Rousseff logrará terminar su mandato en el 2019.

Solo el 11 por ciento de los brasileños tienen una opinión positiva del gobierno, según una nueva encuesta CNT/MDA. Los críticos del gobierno están organizando una manifestación nacional el 13 de marzo para exigir que Rousseff sea sometida a un juicio político.

Mientras tanto, se prevé que la economía de Brasil, que se contrajo en un 3,5 por ciento el año pasado, caiga otro 3,5 por ciento en 2016.

¿Qué pasará ahora? Estos son los escenarios más probables, sin colocarlos en un orden particular:

Primer escenario: El Tribunal Supremo Electoral brasileño determina que hubo fraude en la financiación de la campaña de Rousseff en el 2014, y llama a que se lleven a cabo elecciones tempranas. Según la Constitución, el Tribunal tendría que convocar a elecciones presidenciales dentro de 90 días. Tanto Rousseff como su vicepresidente Michel Temer serían reemplazados.

Segundo escenario: El Congreso brasileño somete a Rousseff a un impeach-ment, y el vicepresidente Temer toma el cargo. El problema sería que Temer también está siendo investigado en el escándalo de Lava Jato, y una presidencia de Temer podría prolongar la crisis política.

Tercer escenario: Rous-seff sale victoriosa de un proceso de juicio político en el Congreso, y permanece en el poder hasta el final de su mandato, aunque sumamente debilitada y con un gobierno agonizante.

Guido Nejamkis, edi- tor de la agencia de noticias Brasil247.com, dice que la volatilidad políti- ca es tal, que no hay análisis serio que resista más de 24 horas.

“La semana pasada, todos los analistas coincidíamos en que la presidenta estaba recuperando su capacidad de gobernar, y evitando un impeachment. Esta semana, es exactamente al revés”, me dijo Nejamkis.

Mi opinión: En efecto, la crisis brasilera es una montaña rusa que cambia todos los días, pero el primer escenario -una decisión del Tribunal Supremo Electoral brasileño de convocar nuevas elecciones- parece cada vez más posible. El segundo escenario, el juicio político, es menos probable porque dejaría al vicepresidente Temer en la presidencia, y no resolvería la crisis.

La única buena noticia de toda este drama es que, al final del día, Brasil va a resurgir como una democracia mucho más fuerte, tal vez con las instituciones más solidas de América Latina.

A diferencia de otros países de la región, donde no hay un poder judicial independiente que se enfrente a la corrupción de los gobernantes actuales, los fiscales brasileños han encarcelado a más de una docena de políticos de alto rango del partido gobernante, y están investigando a otros.

Esa es una señal de un sistema de pesos y contrapesos, que probablemente ayude a reducir la corrupción en el futuro. Mientras tanto, lloremos por Brasil.

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