SUBMARINO ARA SAN JUAN: TRAGEDIA EN EL ATLÁNTICO

"No volvieron y no sé si volverán sus cuerpos"

Los familiares no ocultaron su indignación con la Armada.

Una treintena de personas se aceró ayer a la basa naval de Mar del Plata a rendir homenaje a los 44 tripulantes. Foto: AFP
Dolor de familiares de los tripulantes. Vea el video

Dolor, llanto y furia llenaron el ambiente de la base naval de la ciudad de Mar del Plata, donde desde hace días los familiares de los 44 tripulantes del submarino argentino ARA San Juan desaparecido esperaban noticias y terminaron recibiendo ayer jueves la peor de todas.

"Me quedé viuda con un nene de 11 meses", dijo con la voz quebrada Jessica Gopar, esposa de Fernando Santilli, uno de los tripulantes que viajaban en el ARA San Juan.

"No volvieron y no van a volver nunca más. Y no sé si van a volver sus cuerpos, eso es lo que más me duele, porque no sé si podré llevarle una flor", se lamentó Gopar. "Se murieron todos, es lo primero que pensé", dijo sobre el momento que supo de la explosión.

Gopar tenía en sus manos un cartel escrito a mano con la fotografía de su hijo que había traído para dejarlo en la entrada del predio naval, poblado de mensajes para los tripulantes.

La mujer relató que ante la terrible noticia "me dieron un vaso de agua y una pastilla para la presión, esa fue toda la contención" recibida en la base. "No me va a servir una placa que diga los héroes del San Juan", dijo antes de volver a ahogarse en llanto.

Familiares se abrazaban en llanto en la base de Mar del Plata, hacia donde se dirigía el submarino militar antes de desaparecer el miércoles 15.

"No nos quedó santo por rezar ni a nadie por pedir. No sé si hay un destino marcado para cada uno, hay gente que no cree en eso. No volvieron y no van a volver nunca más", remarcó a Gopar.

La mujer recordó cómo la última vez que se vieron se dijeron que se verían "pronto" y festejarían el cumpleaños del pequeño.

Crítica con las autoridades de la Armada por la "falta de información", Gopar se mostró agradecida a todos los países que están colaborando en la búsqueda del submarino. "En este momento se olvidó Inglaterra de que habíamos tenido un conflicto con las Malvinas. Vinieron de todos los lados y lo agradezco de corazón", subrayó. "Eso me da confianza, que lo salieron a buscar, pero bueno, el mar es traicionero y no se sabe qué puede haber pasado", continuó.

A pesar de tener vasta experiencia en buques y otros submarinos, esta era la primera vez de Santilli en el ARA San Juan.

"Acabo de perder a mi esposo y necesito contener a mi hijo", concluyó Gopar, que confió en que "todas las mujeres e hijos que se han quedado sin su papá" puedan unirse para hacer "justicia".

Después de recibir la noticia sobre la explosión, una joven se desplomó sobre sus rodillas en el estacionamiento del predio naval e inmediatamente fue abrazada por un joven que buscó consolarla.

"¡Mataron a mi hermano, hijos de puta!", gritó un hombre desde el interior de un automóvil al salir de la base.

Entre los tripulantes del ARA San Juan se encontraba Eliana María Krawczyk, la primera mujer en alcanzar el grado de oficial de submarinos en América del Sur.

La Armada dispuso desde hace días un grupo de psicólogos y un psiquiatra para asistir a los más de 100 familiares que pasaron los últimos días y noches en un edificio de la base naval a la espera de novedades de sus seres queridos.

"Qué voy a estar esperanzada si ya está", dijo Itatí Leguizamón, esposa del tripulante Germán Óscar Suárez, en el predio de la base, frente al cual fueron colgadas banderas argentinas con mensajes de aliento y esperanza.

"No nos dijeron que están muertos, pero dicen que el submarino está a 3.000 metros (de profundidad). ¿Qué se puede entender?", dijo en medio de una crisis nerviosa.

"Yo lo único que quería era a mi hijo vivo", contó por su parte Luis Tagliapietra. "Alrededor de las 11 de la mañana me llamó el jefe de mi hijo desde la base de Mar del Plata confirmando la explosión y que están todos muertos", dijo Tagliapietra, padre de Alejandro Damián, teniente de corbeta de 27 años. "No puedo entender que en el comunicado oficial no digan la verdad, es increíble", añadió.

Relató además que le confirmaron que la explosión fue a una profundidad de entre 200 y 1.000 metros.

"No hay ser humano que sobreviva a eso", afirmó.

La Armada argentina, en su informe de ayer, en el que confirmó que se detectó una explosión en el mar el miércoles 15, día en el que desapareció el sumergible, pidió mantener una extrema "prudencia" y no se aventuró a decir cuál puede ser el estado de los tripulantes, ya que continúa la búsqueda de la nave.

"Son momentos muy difíciles para toda la familia", narró con la voz entrecortada la prima de Javier Gallardo, de 47 años y suboficial principal en el San Juan, una profesión que vivió desde siempre por ser hijo de un exsubmarinista y excombatiente de la guerra de las islas Malvinas, que enfrentó a Argentina y Reino Unido en 1982.

Algunos familiares ya han vertido duras críticas contra la actitud de la Armada tras conocerse la desaparición de la nave y por el supuesto mal estado en el que se encontraba el aparato.

"Mandaron una mierda a navegar", afirmó Leguizamón, al tiempo que reveló que en 2014 el submarino ya sufrió otro incidente grave "y no pudieron emerger".

"Yo me siento engañada. ¡Cómo van a saberlo recién ahora! Son unos perversos y nos manipularon", reaccionó Leguizamón, abogada, al salir de la base de Mar del Plata

"No viene de ahora, viene de hace 15 años atrás", de los "15 años de abandono que tiene la Armada", aseguró la mujer, para quien la responsabilidad "es de todos", tanto del gobierno anterior como del actual, ya que a su juicio, desde los años 70 "nadie invierte un peso" en la fuerza naval.

Ahora, medios aéreos, navales, y logísticos argentinos y de otros 13 países, entre ellos Uruguay, bregan por hallar rastros del aparato en el lugar donde se detectó, según dijo ayer la Armada, ese "evento anómalo, singular, corto, violento y no nuclear, consistente con una explosión", cerca de donde se reportó por última vez su ubicación, a 432 kilómetros de la costa de la Patagonia argentina.

"No saben nada. Si hay una explosión en un coche, vuela. El submarino está debajo del agua, voló. ¿A quién van a buscar?", cuenta María Rosa, madre de otro tripulante, sin esconder la indignación y la desilusión.

"La caja negra es el submarino mismo".

Marta Yáñez, la jueza argentina encargada del caso por la desaparición del submarino ARA San Juan, aseguró ayer jueves que es "apresurado aventurar cualquier hipótesis" de lo que le ocurrió, al no contar con los "elementos necesarios" que den pie para iniciar la investigación.

"Como me explicaba el jefe de la Armada, estas naves no poseen caja negra, de manera tal que la caja negra que tiene un submarino es el submarino mismo", añadió la magistrada, que se desempeña en el juzgado federal de Caleta Olivia, en la provincia sureña de Chubut, en declaraciones a la agencia estatal de noticias, Télam.

Esta mañana, la Armada señaló que se registró un "evento anómalo, singular, corto, violento y no nuclear consistente con una explosión" en la zona en la que el submarino argentino desapareció hace nueve días en el océano Atlántico con 44 tripulantes a bordo.

"Se está tratando de recabar qué pudo haber quedado en el lugar, si se encuentran restos del submarino", añadió Yáñez.

La jueza expresó que el objetivo es investigar si las maniobras desplegadas fueron "acordes" con lo que indicaba el protocolo de actuación en este tipo de emergencia y poder es- tablecer "las causas de la explosión".

"Se trata de circunstancias muy particulares, de una causa inédita en la Armada naval argentina", subrayó. "Hoy es apresurado aventurar cualquier hipótesis dado que no contamos con los elementos necesarios que nos den pie para iniciar la investigación formal porque no sabemos con lo que contamos", remarcó.

El viernes pasado, la jueza recibió una comunicación de la Armada en la que explicaba que habían perdido el contacto con el submarino el miércoles 15 a las 7.30 horas. Esta semana Yáñez dijo que por el momento no hay "delito para investigar", y que "hay información muy sensible que obedece al secreto de Estado", al tratarse de una embarcación de guerra.

El día que Cristina le auguró "30 años de vida".

Un discurso de la expresidenta Cristina Fernández de Kirch-ner, pronunciado en 2011, saltó ayer jueves a la actualidad al augurar "una vida útil de más de 30 años" para el submarino ARA San Juan.

"Hoy estamos terminando lo que se denominan los trabajos de media vida de este submarino (...) y en diciembre pato al agua, funcionando", aseguraba Fernández de Kirchner en septiembre de 2011 durante el acto por la finalización de la primera etapa de reconstrucción del ARA San Juan. "Una puesta a nuevo que nos permitirá una vida útil de más de 30 años para este submarino San Juan", agregaba la mandataria con "gran orgullo" por la reactivación de la industria naval argentina.

El ARA San Juan fue fabricado en Alemania en 1985. EFE

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