LA BITÁCORA

El violento error de Rajoy

El error de Rajoy fue lanzar la policía nacional contra las personas que querían votar. El delito de inconstitucionalidad estaba siendo cometido por los responsables de la votación, no por los votantes.

España puede actuar contra las autoridades de la Generalitat, pero no es clara la legalidad de reprimir a una persona por querer entrar a un centro de votación. La represión contra los ciudadanos no solo fue la respuesta posiblemente ilegal que Rajoy cometió contra el acto ilegal de los independentistas. También fue una acción negligente, que resultó funcional a los separatistas.

Cataluña está en un limbo. El sismo político tendrá réplicas que ahondarán grietas y causarán derrumbes. El futuro es impredecible, porque falta ver qué sobrevive y qué se desmorona. En condiciones normales, una votación como la del domingo, realizada sin instrumentos para que el escrutinio sea creíble y el resultado sea verificable, implicaría un fracaso de las autoridades que la impulsaron.

Rajoy dejó el referéndum sin censos, actas y demás instrumentos necesarios. En este punto, la cuestión ya no era la inconstitucionalidad de la consulta, sino la falta de instrumentos para que la votación y el escrutinio arrojen un resultado verificable. Este fue el triunfo de Rajoy. El problema es que, a esa altura, los independentistas ya no apostaban tanto a la cantidad de votos y la credibilidad del escrutinio, como a las imágenes de la Guardia Civil reprimiendo a gente que intentaba votar. La policía reprimiendo ciudadanos apareció, ante los catalanes y el mundo, como una fuerza de ocupación atacando un acto pacífico.

La pulseada ya no estaba planteada en el interior de las urnas, sino en la puerta de los centros de votación. España quedaba representada por uniformados que reprimen, y el independentismo por civiles intentando sufragar. A partir de estas horas, el arma de los independentistas ya no está en las urnas y el escrutinio, sino en esas imágenes perturbadoras. Esperan que vuelquen a favor de su causa la porción posiblemente mayoritaria de catalanes que se sienten españoles.

La jugada separatista era convertir las medidas de Rajoy en un boomerang. Y en buena medida lo lograron. El "triunfo" de Rajoy fue un referéndum sin censo, actas ni controles para certificar el resultado. El "triunfo" del independentismo fueron las imágenes de la represión a gente que quería votar.

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